Birra con Ginebra

Jueves, 19 de abril de 2012

El próximo pelotazo

Los tiempos cambian.

Los blogs se adaptan o mueren en una época en que el frenesí y la inmediatez de las redes sociales imponen un ritmo sólo apto para autores presurosos, activos, audaces, ingeniosos y desde luego muy, muy motivados.

Pero lo mío viene de mucho antes...

Sea porque ya no voy a conciertos, sea porque tengo otras cosas que hacer, sea por lo que viví, sea porque pedí que me dijeran algo y no me lo dicen (apenas), sea porque sencillamente me faltan las ganas o porque la vida de desempleado me está haciendo más vago, lo cierto es que tengo el blog abandonado.
No obstante, por aquello de que hoy es diecinueve de abril, quisiera hacerle un regalo en condiciones... y lo he encontrado.

Y este regalo es algo que aún no ha visto mucha gente. Ahora mismo sólo cuenta con apenas 20.000 visitas, muchas menos de las que merece y de las que tendrá. Está empezando a difundirse en twitter... pero no en facebook
Obviamente no es obra mía, sino de 'Producciones Ecija6', una persona o colectivo del que hasta el momento no he podido saber más.

Y va a ser, sin duda, el próximo pelotazo en la historia de los granaínos en Youtube, después de aquel genial Calle particular, o del siempre recordado Cura granaíno en Sevilla.
Sin más preámbulos, aquí lo tenemos: La verdadera historia del metropolitano de Granada.




"Colega, ¿y qué pollas va a pasar entonces con tu blog? ¿Lo vas a cerrar del tó?"

Los tiempos grandes han pasado, eso está claro. Pero hombre, quien me conozca bien sabrá que me gustan demasiado estos siete años de historia como para tirarlos a la basura para siempre.
Y sabrá también que cada vez que parecía muerto he resucitado, aunque fuera pa un ratillo.

Pero, por desvencijada que esté, no voy a cerrar esta puerta. Una puerta que pudiera conducirme a una nueva era de crónicas de conciertos, auqneu a conciertos ya apenas voy. O a difundir cualquier texto o idea. O a relatar, por qué no, mi último viaje a París, del que aún no he dicho nada.

Los viajes a París, por cierto, son una de las pocas categorías que realmente he enriquecido en este último año. Además, cabría reseñar tres o cuatro cosillas más, a saber: mi quinta felicitación navideña anual, una semblanza de los primeros meses de mi sobrina (lo más bonito, creo yo), o una curiosa explicación sobre el voto en blanco y sus (no) efectos. A todo esto hay que adjuntar mi serie de La canción del Parado, que últimamente también está bastante parada, valga la redundancia.

Para los seis años anteriores, he de recomendar cómo no la estupenda Guía que elaboré el año pasado, en este mismo día. Leyéndola ahora... me da ganas de hacer más cosas, oye ;)




Así que no vamos a enterrarnos todavía.
No vaya a ser que en verdad estoy tomando cañas.



"...Ahora el Cafre es una persona mucho más completa. Y, aunque le queda mucho camino por recorrer, tiene mucho que agradecer a un elenco de personas estupendas que, sin pretenderlo, le han ayudado a recorrer este camino. Y son personas con las que seguramente nunca habría hablado siquiera, de no ser por esta página que se hizo un día. De manera que a lo mejor no se equivoca, y es justo, cuando profesa tanto reconocimiento a esta, su propia creación internáutica.
Finalmente, en un extraño e inexplicable proceso, le ha conducido a un entorno que le hace sacar lo mejor de sí mismo."
(04/02/2009)

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Jueves, 15 de marzo de 2012

Achmed ha vuelto

...y no está solo.



Por si alguien no lo recuerda, Achmed-el-terrorista-muerto se hizo mundialmente famoso hace unos tres o cuatro años, con sketches como estos.


Esos subtítulos están en finlandés, pero creo que lo esencial se le entiende.

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Viernes, 17 de febrero de 2012

La Canción del Parado, cap. VIII




Sin nada que añadir.

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Lunes, 06 de febrero de 2012

La canción del parado, cap. VII


Por un momento prefería pintarte con colores apagados. "Eres lo único que me queda", pensaba...

Después de llevarte conmigo una tarde en que vagabuendeaba como tantas otras veces, me dije a mí mismo... "eres lo que ya nunca podrán quitarme".



:)

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Sábado, 24 de diciembre de 2011

Qué suerte la mía




Son las seis de la mañana y me he despertado sin querer.

Tengo una extraña sensación; como una tristeza profunda o un vacío interior que no puedo comprender y que tampoco podría hacer que los demás comprendieran...






Aún faltan cuatro horas para ir a entrenar pero no puedo seguir durmiendo, así que creo que voy a escuchar música un rato... Sí, eso siempre ayuda. Por ejemplo, me voy a poner el último elepé de los Estopa; me lo regalaron ellos mismos y aún no lo he sacado de la funda pero bueno, supongo que me vale. Igual que cualquier otro disco que pudiera elegir.
Mientras tanto creo que me entretendré mirando fotos viejas o escribiendo, y a ver si así se me pasa este pequeño ataque de ansiedad para el que no tengo explicación. Porque la verdad es que las cosas me van bien... ¿no?



Ya está a punto de terminar la primera vuelta de la Liga y vamos líderes, somos los máximos aspirantes al título, el buen ambiente en el vestuario es total y el míster, Roberto Valverde, sabe sacar lo mejor de cada miembro de la plantilla. La grada está con nosotros incondicionalmente, como siempre, y los noventa minutos anima fervorosamente como si fueran cuarenta mil filipinos. Bueno, cuarenta y siete mil después de la última ampliación de Los Cármenes. Y es que hay que ver lo que ha cambiado esta ciudad, ¿eh? Quién la ha visto y quién la ve; antiguo vertedero hediondo de la malafollá, ha pasado a ser la cuna de los milagros. El principio y fin del mundo.

Por eso, por lo mucho que les debemos, tenemos que darlo todo para superar el fiasco del año pasado, en el que no logramos meternos en Europa -fuimos séptimos- y nos eliminaron en la primera ronda de la Champions, a pesar de que la habíamos ganado en las dos ediciones anteriores. Pero bueno, ganar el título liguero esta temporada es el pimer paso para, en la próxima, afrontar el reto de regalar nuestra cuarta Champions a la afición... Nada que un delantero griego, un mediocentro macedonio, y yo, no podamos lograr.

Cuando pienso que sin mí el Granada no habría regresado a Primera División hasta este año...
Francamente, es verdad que las cosas me van bien, creo yo. ¿No debería estar contento? ¿Orgulloso, incluso?




Si es que soy un tío con suerte, pero eso no es todo, por supuesto. Ser un futbolista hiperconocido te abre muchas puertas. Así es como logré que a mi grupo (porque también tengo de eso, sí señor) le salieran un par de bolos en la sala Razzmatazz de Barcelona. De ahí pasamos al Palacio de los Deportes de Madrid y de ahí... bueno, de ahí a conquistar el planeta. Pero que conste que ya eramos buenos de antes, ¿eh?

Con la prima que cobramos por clasificarnos para Europa por primera vez, hace diez años, me compré una pedalera de casi un metro cuadrado... A día de hoy todavía no sé manejar todos los controles. Pero bueno, siempre he intentado crear arreglos curiosos, originales, en el punto justo entre lo elaborado y lo compacto. Armonías elegantes a la par que agradables y escalas inusuales que sólo podrían ocurrírsele a alguien que empezó a tocar la guitarra sin tener ni puta idea. Como yo, por ejemplo.






Aunque ya no nos reunimos tanto, o tal vez precisamente por eso, las viejas fotos de la banda siempre me sacan una sonrisa y despiertan la nostalgia de los buenos momentos que pasamos.
Todos los componentes, todos los y las que son parte de esto o lo fueron, tienen nombre y apellido por todos conocido. Por todos o por mí al menos, os lo aseguro.
Todas las versiones que empezamos tocando, aún hoy las recuerdo. Están todas en las cintas que usaba cuando salía a correr, hace ya... quién sabe cuánto tiempo. Si es que de verdad alguna vez lo hice.

Será por todo el empeño y la pasión que hemos puesto en ello, que en la Rolling Stone nos consideraron el grupo más innovador de la escena internacional en la última década. Dicen que somos los fundadores -o los
catalizadores en el peor de los casos- de cuatro o cinco estilos distintos que vienen pegando fuerte últimamente, a saber: el euro metal, el neutral rock, el acid emo-pop, el funky-superfsurf, el even harder toavía, el hangover tomorrow... bueno, este último ya estaba inventado pero nosotros lo hicimos grande.
Hoy siete de cada diez móviles llevan un politono nuestro, y si no te lo crees busca bien en el tuyo y ya verás, ya... Vas a flipar.


Bueno, entre unas cosas y las otras se me pasan las horas pero no logro librarme de esa sensación... como de que me falta algo, coño.



A veces, lo mejor en estos casos es pensar en el futuro. En este caso yo lo tengo claro: el de futbolista no es un oficio perenne y tampoco quiero ser un Mick Jagger. Así que no hay duda: para el 2030 seré el presidente del Gobierno.

La base ya está puesta: hace ya tiempo que estoy metido en política, en un partido que conecta con todos los movimientos sociales que alzan la voz por un mundo más justo. Lo mismo hay comunistas, que humanistas, que monjas curtidas en mil conflictos subsaharianos. De hecho, no es que el partido conecte con toda esa gente sino que surgió de ella.




Mi postura, como la de tanta otra gente, pasa por replantear todas las relaciones humanas a escala planetaria, de modo que se equilibre la dependencia que existe entre unos y otros. O más exactamente, de modo que se acabe la explotación que queriendo o sin querer ejercemos los de una parte del mundo sobre los de la otra.

Convertir la ONU en una insitución esencialmente más democrática y dotar a la Asamblea General de las competencias y los medios oportunos para que verdaderamente pueda intervenir, moldear, estirar, alisar, allí donde haya personas que lo necesiten. Hacer las cosas bien.
Universalizar por fin la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Erradicar la esclavitud en todas sus formas y en todos los rincones del globo.
Perseguir la discriminación y trabajar por la igualdad real de género.
Respetar la democracia participativa pero respetándola sin más. Sin querer meter las narices.
Montarnos la famosa refundación del capitalismo. Penar la usura, abolir la insana acumulación individual de riqueza o poder. Acabar con el sistema bursátil, con los fondos de inversión y con las escasas agencias de calificación que aún queden en pie.
Y todo ello sin coartar la sana libertad individual.

Así se resume un programa electoral que no es 'el nuestro', aunque es nuestro también. Son los principios mínimos que fueron acordados y asumidos por todos los movimientos y concentraciones populares que llenaron las plazas de todo el mundo, y que poco a poco van dejando en evidencia a todos aquellos partidos e instituciones que se resisten a firmarlos.
Sin duda será difícil materializarlos pero bueno, está claro que después de seiscientos mil años en la Tierra, el Homo Sapiens ya se va conociendo a sí mismo. Sabe cuántos como él hay, ha aprendido y está dispuesto a hacerlo mucho mejor que como lo ha estado haciendo. Ya va siendo hora.
Aunque recordad que en este momento hablamos del 2.030...





Bueno, pienso y pienso y se me viene el mundo encima... pero hay que moverse, porque el tiempo pasa y falta media hora para el entrenamiento matutino.
Con la misma cara rara con la que me levanté, voy al garaje a buscar
un coche. Porque tengo más de uno.

Dos, concretamente. Uno es
mi coche, un automóvil contemporáneo, alto, voluminoso, con una puerta grande y un cómodo asiento que no me da dolor de espalda. Sobrado de caballos bajo el capot y repleto de dispositivos electroinformáticos que cada dos por tres se están averiando por más bueno y caro que fuese el coche cuando lo compré.
Y el otro es MI coche, un Ford Escort mil seiscientos del 96. Llevo diez años con él y el mecánico me lo tiene como el primer día. Salvo por la carrocería, que prefiero no tocarla y que conserve sus rayones. No así la capa de pintura metalizada, cuya progresiva desaparición resulta, y estaréis de acuerdo, de lo más vistosa.

Pero yo lo prefiero
para que me recuerde quién soy. Sé que dicho así parece muy peliculero pero creedme, estas cosas ayudan... y creo que es justamente lo de quién soy lo que me trae de cabeza hoy.


En fin, que me he decidido. Allá voy con este coche que me ha acompañado en tantas travesías. Especialmente en los primeros años en el Granada, cuando compatibilizaba el fútbol con el periodismo amateur. Sin duda mi reportaje más recordado es el que dediqué al científico de la Universidad Autónoma de Barcelona que consiguió aislar un átomo. Se trata, como todos sabéis, del doctor Walter Sosiopóllez del Aceituno, y yo fui a entrevistarle justo cuando estaba a punto de, aislar el átomo ese. Gracias a lo cual estuve presente en el momento del histórico logro.
Pero casi no me acuerdo.



Así pues, parece que todo lo tengo o lo tendré.
Hago todas las cosas que siempre quise hacer. En mis deudas hace mucho que se puso el sol y a lo largo de estos años he conocido múltiples hembras del sexo opuesto que, más allá de la redundancia que suponen como concepto en sí, me encontraron apetecible, y yo a ellas también.


Entonces... ¿por qué esta desazón?

Si soy un tipo afortunado.
Si no he tenido que llorar en las gradas para ser el héroe del Granada.
Si no he tenido que entender una canción mejor que nadie y hacerla mía sin saber ni papa de solfeo.
Si me he librado de recorrer salas de conciertos a cual más espartana, para descubrir en ellas los mayores talentos y las ilusiones que yo mismo compartía.

Si no he sentido el orgullo de estar en la calle, al menos un par de veces, para acompañar la iniciativa popular que quiso plantearse en serio los problemas y comenzar sin miedo a andar un camino que no ha de tener fin.

Si no tuve que tener la paciencia de esperar a que faltara alguien en alguna pista, para poder jugar al fútbol. Ni tampoco me llevé las consiguientes alegrías, ni de pronto me llamó por mi nombre alguien a quien no recordaba para ofrecerme una plaza antes de que yo la tuviera que buscar. Esto último no me ocurrió varias veces, ni una siquiera.

Si no me encontré en pedanías perdidas donde hallé un cariño inesperado y desinteresado al momento de conocerme. Esas carreteras perdidas, que se anegan a poco que caen dos gotas, no las ha recorrido mi coche. No he tenido que conducir con el depósito al límite, ni he tenido que aprender las cosillas de una máquina que en diez años no me ha fallado una sola vez, así que NO se ha convertido en mi objeto inerte favorito.




Pero mucho más allá de eso, no he tenido que saber lo que vale un buen momento después de uno malo. Ni lo que vale un abrazo cuando es sincero, o una vomitona de madrugada. Real o metafórica.
No he tenido que experimentar la incapacidad para
ir de guay que me inhibió durante mucho tiempo hasta que descubriera que no sé ir de guay y sobre todo, que no quiero ir de guay porque ese no soy yo. Mi elección es otra.

Qué suerte la mía, que no he tenido que pasarlo bien con la cartera vacía. Me imagino que en tales circunstancias no podría haber hecho nada por los demás, ni nadie habría querido hacerlo por mí.
Tampoco he podido saber cuántas ganas tenían mis amigos de tomarse una cerveza conmigo aunque tuvieran que invitarme indefinidamente.
Y pienso que acertar un quinigol de trescientos pavos debe ser algo insignificante.

No sé lo que vale un curro que no se paga apenas pero que te hace sentir bien, y al prójimo también. No he tenido que sobrevivir un año con el sentimiento intermitente de la inutilidad.
En mucho tiempo no he visto apenas a familia o amigos. No he podido saborear cada rato con ellos ni se han cruzado en mi vida las personas que siempre estuve buscando y que empezaron a hacer la luz sobre el
yo que siempre estuve buscando. Ese que poco a poco se va dibujando hasta ir mostrando quién soy y quién no soy.


Y veo a mi sobrina un par de veces al mes, más o menos.
Estar con ella está bien, pero a veces me da la sensación de que no entiendo sus sonrisas porque... no sé, como que son más de lo que parecen. Es como si ella se frustrara porque yo
no me dejo hacer.
Nunca se me ha quedado dormida y cuando la abrazo me abre las puertas del pecho pero no provoca en él lo que debería de provocar. No soy capaz de consolarla, siquiera de aguantarla, cuando está de malas y se coge uno de esos berrinches que le duran media hora.
No sé lo que le gusta ni lo que necesita. Y tampoco ella consigue ejercer sobre mí la terapia que, parece, quisiera aplicarme.

Quién sabe, tal vez todo sería diferente si la viera varias veces por semana, pero eso es algo que ahora mismo no está a mi alcance.

Tampoco pude verlas, a ella y a su madre, en el día del parto, porque ese lunes jugábamos en Alicante. Ni al día siguiente las vi, ya que teníamos un Encuentro Abierto del partido en Santiago de Compostela. Ni al otro tampoco, porque mi grupo daba un concierto en Munich ante setenta mil espectadores, codo a codo con Metallica y Killswitch Engage.
Así que en realidad no las vi en toda esa semana...









...Así que sí. Soy un tío con suerte.
Mi sobrina me mira y desnuda todo lo que soy, lo bueno y lo malo. Me recuerda todo lo que es más importante y ve en mí a ese tito que apenas ha empezado a sacar un poco de lo que lleva dentro.
Conoce todos mis secretos y entiende mejor que nadie mi estado natural de echándote de menos con toda el alma, que de alguna forma es lo que mejor me define.

Lo que no quita que de vez en cuando le dé un berrinche peor que un dolor de muelas (o muy parecido pero peor, en su caso). Ni que de vez en cuando me mire con cara de estar pensando "mira el tío barbudo este tan feo... el día que agarre unas tijeras te voy a arreglar yo a tí, desastre".



Ojalá que el año próximo pueda ser, para todos los que conozco, un año de celebrar en comunidad todo lo mejor que llevamos dentro. Todo lo que no puede comprarse ni pagarse. Es decir, que sea para todos lo que este último año ha sido para mí.

Un año en el que el nacimiento de mi sobrina no es la única bella cosa que me ha pasado. También he recibido el regalo más hermoso que me hayan hecho nunca: fue por mi cumpleaños y vino de parte de mi amiga Mery, que lo colgó aquí, en el Facebook, conque puede contemplarlo todo el que así lo desee...

Nadie me ve como tú me ves.
Muchos besos, insuficientes siempre.
Te quiero, amiga.






Bueno, y queda todo lo otro: lo que haya podido hacer por los demás a pesar de ser un parásito de la vida, las cosas que quiero decir y consigo decirlas, las cosas bonitas que me dicen a mí cuando menos lo espero... la última vez anoche, por cierto.


"Y es que las cosas no son como antes, ¿verdad, Colega? Aunque sigues (casi) sin un duro, en la miseria, y no haces ná bonico ni productivo.
¿Para qué existes tú, eh? ¿No deberías haberte suicidado? Y sin embargo ahí estás tan feliz... sólo por las personas para las que eres importante, por las cosas que has hecho, por las que te quedan por hacer, por tu sobri... pero reconoce que tu propia existencia no tendría importancia si no fuera por eso. ¡Que somos otros siete mil millones además de tí, tronco! ¿No te da vergüenza?"



Pues oye, en serio, sólo por dar una patada a toda la cultura dominante ya merece la pena estar contento. Por darse cuenta de la vida. Por valorar todo lo bueno que te rodea y por saber que sea lo que sea lo que pase, será algo nuevo. Como una criatura de ocho meses que va creciendo y creciendo.
Y yo ya he decidido que como persona no me voy a quedar obsoleto. Y no voy a creer en las Tres Frases de Homer que te Solucionarán la Vida.


Efectivamente, voy a hacer algo nuevo. Y será algo que, además, no quiero hacer: voy a convertirme en opositor :)
Como tantos otros, sí. Pero ya haré yo que las oposiciones se conviertan en algo diferente. No me cambiarán ellas a mí, las cambiaré yo a ellas más bien. Y por el camino haré como hice con Los Pilares (desde aquí mando un guiño a todo el que se acuerde), o sea que iré colgando en el Facebook pasajes de los apuntes que todavía no he empezado a ordenar pero el lunes me pongo, Auro, te lo prometo ;)





Bueno, y después de esta verbena de universos paralelos superpuestos, no me queda más que desearos Muy Feliz Navidad, Happy Felicidades, Frohe Weihnachten, Hereuse Navité, Yaw Acheampong, Bon Nadal, Mal Djockvic y todo lo demás, ya tú sabes mi amol.
No os deseo mi suerte, ni mucho menos. No sé lo que es eso. Os deseo que os sintáis tan afortunados como yo me siento.

Sobre todo va para a la gente de mi generación. Para mi quinta, para todos los que veo tan perdidos como yo puedo estarlo a ratos (aunque cada vez menos).
A mi gente, a tod@s l@s que conocí en la calle en estos años e incluso, por qué no, a las personas que no conozco pero a las que lleguen estas líneas. A algunas personas absolutamente insospechadas, también... Sintamos, cuando menos, el gozo de quedarnos fuera del sistema. De no pasar por el aro, de no ser más carne de cañón. Es una revelación que me ha venido hace poco y que, oye, reconforta lo suyo. Y ha de ser el principio de algo nuevo que hagamos nosotros.

Para mí, pido que nunca tenga que decirle que no a mi sobrina. Ni a mis amigos, ni a mis primos. A las personas que quiero. Vosotros sois los recuerdos que me ponen los pelos de punta. La carne de gallina.
A la olla, y listo. Ya estoy perdido.

Que recuerde siempre a mis tíos que se marcharon. Pero eso no he de perdirlo; no me cuesta trabajo.


Y también, puestos a pedir, que nunca me falten los motivos ni la inspiración para felicitar la Navidad... Al quinto año el desafío empieza a adquirir tintes épicos, lo juro. De hecho, llevaba meses seleccionando canciones...
Y es que todas y cada una tienen un significado. Todas están ahí por algo. Y lo mejor es que eso significa que no me cuesta concentrarme ni mentalizarme. En realidad, el 24 de diciembre ya no significa otra cosa para mí.







Qué suerte que todos mis sueños fueran sólo eso, sueños. No habría tenido que aprender a hacer lo más bonito a pesar de todo lo que me falta. O más bien, a construirlo CON todo lo que me falta. Con todo lo que (aún) me falta. Todo lo que no tiene el honor de ser lo que tengo.


La suerte me ronda, hay quien me lo dice.

Si al final se posa en mí, será también la tuya si te vienes tú conmigo.
O yo contigo, que es lo mismo.





Un último brindis por el ciento volando.

Un último no.
Sea un penúltimo, mejor.








I'm coming up only... to hold... you under.



PD: Y el Granada está en Primera, sí.
Pero no espero agradecimiento alguno, sólo que améis al equipo como yo lo amo. Un poquito al menos, pero a mi manera.
O que no lo mentéis siquiera.



PPD: Y oye por cierto, escúchame una cosa... que sigo sin novia, ¿eh?. Nunca está de más recordarlo, joder xD


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Jueves, 22 de diciembre de 2011

Sosio-Hombre en París, 4/4




Qué mejor para dar por concluida la excursión que un garbeo por La Garenne-Colombes otoñal, o pre-invernal más bien.
Hacía ya unos añitos que no sentía el gélido viento en la cara ni mis pies planeaban sobre las aceras cubiertas de hojas.

Paris

Aunque hay que tener cuidado con lo que puede esconderse bajo las hojas, camuflado buscando la oportunidad de hacer que te tuerzas un tobillo. Socavones, desperfectos, cacas de perro... yo prefería andar por la calzada.

En la image, la Rue Sartoris.

Paris

Bueno, y otra cosa que no había visto en Francia desde... el año 84: ¡adornos navideños!

Esta especie de muérdago con sus lacitos rojos está muy bien pensada porque no gasta luz. Gracias a eso se pueden permitir ponerlo desde finales de noviembre, sin lo cual yo no habría llegado a verlo porque volví a Granada el 1 de diciembre.
Pero no todas las ideas decorativas son igual de afortunadas...

Paris

Por ejemplo, el ramaje blanco que cubre esta farola del Rond-point du Souvenir Français, me parece bastante cutre por más lacito que le quieran poner.

Paris

La Place de Belgique, punto neurágico del pueblo, está en obras por lo menos desde 2007. No obstante, ya se la ve un poco más apañada que en viajes anteriores.

Los dos tíos con chalecos reflectantes que véis en la imagen, se dedican a plantarse delante del tráfico cuando el semáforo se ponía en verde para los peatones, para hacer el cruce más seguro. Claro está, en las horas en que los niños entran o salen de los centros de enseñanza. Está bien pensado... pero no lo verás en Graná.

Paris

Seguramente a día de hoy las gruas ya han echado raíces en la plaza.

Paris

Otra avenida que siempre está levantada es el Boulevard Nationale que conduce a La Défense, con el tranvía, RER o lo que pollas sea que llevan siglos construyendo. Por lo menos esta vez he visto obreros trabajando, y eso.

Paris

Esta parte de la línea ya está lista y se ve así de bonica.



Paris

Seguramente ya habré colgado antes alguna foto del Ayuntamiento de La Garenne-Colombes, pero es que me sigue pareciendo un edificio de lo más curioso, oye.

Paris

Aquel día me dio por patearme una zona del pueblo que no conocía. Así descubrí la pequeña estación de tren, que fotografié desde una entrada secundaria.

Paris

Hallé también un pequeño polo empresarial al estilo de La Défense, con construcciones que recuerdan a ese barrio pero que son mucho más chicas.
A esta zona la han bautizado Défense Ouest.

Paris

Obsérvese este inmueble diseñado sin duda por Homer Simpson. Con sus alerones, para restar resistencia al aire...

Paris

Una calle cualquiera, una fría terraza.

Paris

Esto es sólo una casa de la rue de L'aigle que me llamó la anteción por su esquemático juego de colores.

Paris

La Biblioteca Minucipal, francamente, da gusto verla. Eso sí, por todas partes había carteles anunciado que a patir de ahora sería una "mediateca".

Paris

Y claro, aún quedan muchas más banderitas francesas que enseñar. Estas estaban en la puerta de un gimnasio, aunque parezca insólito.

Paris

Esto es una escuela pública, si mal no recuerdo.



Paris

En este viaje pude constatar que la gasolina sigue estando más cara al otro lado de la frontera. De hecho, suponiendo que BP y Total tengan precios parecidos, es notorio que el diesel cuesta veinte céntimos más que hace un año, y el combustible atmosférico ha subido unos diez céntimos.

El viaje me sirvió también para comprobar que en Francia siguen poniendo Urgencias (una de mis series favoritas, de siempre) y sobre todo, fue la ocasión pa mandar la primera postal de mi vida.

¡Gracias, Mery!

Paris

Y otra cosa: en París se siguen viendo casi tantos 205's como Twingos... y se ven muchos Twingos, os lo aseguro. Siempre me fijo mucho en los dos cero cinco porque aprendí a conducir en uno, y porque a lo largo de mi vida me habré subido en unos diez como mínimo.

En la foto, un vecino de mi padre ocupándose del mantenimiento de su máquina.

Paris

Otra estampa francesa tan característica como un jubilado con boina yendo a comprar la baguette para comer.
Por cierto, con el precio al que lo cobran aquí, me sorprende mucho que las revueltas del pan se produzcan en Argelia y no en Francia... ¡está la barra a precio de oro! Francamente, el pan de Alfacar está más bueno y sale mucho más barato.

Buscar una panadería abierta a las dos de la tarde es un entretenimiento que recomiendo. La boulangerie de la place du Général Leclerc prácticamente me cerró en las narices...


Pero gracias a eso, ví más mundo :)







"...et c'est aussi la Chanson du Chômeur, épisode saispluslequel, eh, Colèga"




Paris

En la Terminal del aeropuerto de Orly tenían las mismas Playstation 2 que hace tres años en Charles de Gaulle, y con los mismo juegos: una demo del Gran Turismo 4 y otra del FIFA Street 3. Igual que entonces, estuve echando partidillos hasta que conseguí ganar a Brasil con Inglaterra, únicos equipos imposibles.

Y que conste que si esta vez no me llamaron por megafonía pa que fuera a meterme de una vez en el avión, fue sólo porque el vuelo se retrasó. ¡He dicho!

Paris


Bueno, y con esta imagen que me recuerda a tantos y tantos gags de Mortadelo y Filemón, llegamos al final del viaje, que empezó con un breve paseo por el meollo de París, siguió con una visita a mi ciudad natal y al estadio olímpico Yves-du-Manoir y a París a hacer un mandaíllo.

Muy pronto, en concreto mañana viernes, estará completo el álbum de Facebook con las últimas fotos.



Muchas gracias a todos, niños y niñas, que me habéis acompañado en la travesía.

Confío os haya sido grata ;)



Paris






"Je Veux l'amour, la joie,
de la bonne humeur,
ce n'est pas votre argent
qui fera mon bonheur,
moi j'veux crever
la main sur le coeur

Allons ensemble
découvrir la liberté,
oubliez donc
tous vos clichés,
bienvenue dans ma
réalité! "

Por: CdelaV | Paris | Nos echamos unas birras. 0, concretamente | Referencias (0)

Lunes, 19 de diciembre de 2011

Sosio-Hombre en París, 3/4




El viaje de este día lo hice solamente por asomar la cabeza por París.
El sistema es sencillo: selecciono una parada cualquiera del metro y permanezco media hora en los alrededores de ese lugar cualquiera para echar tres o cuatro fotillos y sentir el cosmopolitismo bohemio brotando de mi interior, oh yeah.
Bueno, para ser exactos no podía optar por una parada cualquiera: tenía que apearme en una que estuviera cerquita y que implicara poco trayecto, porque era la víspera de mi viaje de vuelta y no disponía de mucho tiempo.

Así pues me cogí el metro 1 (como siempre por otra parte, ya que no tengo otra elección en La Défense) y en la primera interconexión me cambié a la línea 2, que va a Montmartre. Pero mi idea era bajarme un poco antes, por cuestión de tiempo y porque Montmartre a fin de cuentas ya lo he visto dos o tres veces.

Paris
De todas las líneas subterráneas que haya tomado nunca en París, creo que la segunda es francamente la más silenciosa en la que me he montado, y también la que tiene las paradas menos distanciadas.

-Nota de rutina: Clickad sobre las fotos para verlas algo más grandes... ESO SÍ: ya no hace falta usar el botón derecho, he hecho un apaño para que al pulsar se abran automáticamente en una pestaña nueva.
-


Paris

Donde finalmente asomé la nariz fue en un extremo del Boulevard de Courcelles, lindando con la plaza Prosper-Goubaux. La parada era muy próxima al Parc Monceau, que me imagino que es bastante bonito o al menos por las fotos lo parece, pero yo descarté la idea de visitarlo sin luz del día y con tan poco tiempo. Además este año no me tocaba parque porque para eso ya me di un voltio por Buttes-Chaumont en 2010.

Paris

De modo que lo que hice fue cruzar la plaza y seguir andando por el Boulevard des Batignolles en dirección a la Place de Clichy, un enclave neurálgico del distrito parisino porque es el punto de intersección de cuatro arrondisements: el octavo, el noveno, el decimoséptimo y el decimooctavo. Sólo hay otros dos emplazamientos en los que se dé esta curiosa circunstancia y la verdad, no recuerdo haber estado en ninguno... Pero hay más con la plaza dichosa. Luego lo cuento.

Me encontraba en la zona centro, por precisar un pelín al norte y a la izquierda. Las calles y avenidas eran relativamente parecidas a cualesquiera otras de cualquier otra importante capital, con su tráfico, sus prisas y sus paneles publicitarios... Con la diferencia de que aquí hay una infinidad de avenidas como esta, que enlazan unas con otras para constituir una enmarañada rejilla que abarca toda la ciudad.



Paris

El edificio de la derecha, que sirve como telón de fondo a este cartel direccional, es un instituto de enseñanza secundaria: el Lycée Chaptal. Fundado por el dramaturgo Prosper Goubaux (sí, el dramaturgo se llama como la plaza del principio) (o al revés más bien), su construcción tomó diez años: de 1866 a 1876.

Eso sí, hubo una interrupción que duró tanto como la Comuna de París (1871), el levantamiento popular que fue brutalmente reprimido por el gobierno republicano de Adolphe Thiers. En la fase final, cuando el enfrentamiento se iba decantando a favor del ejército y en contra de los comuneros, un grupo de éstos se atrincheró en el edificio, que por aquel entonces se encontraba en obras, y lograron resistir varios días. Finalmente fueron derrotados por el CII regimiento de infantería apoyado por un dispositivo de artillería. Al parecer la fachada aún conserva algunos restos del impacto de los proyectiles, pero yo no vi ninguno. Seguramente porque era de noche.

Paris

En este punto el Boulevard des Batignolles atraviesa la rue de Rome, que tiene todo en común con cualquier otro camino ("Wow Colega, ese ha sio bueno"). Un trecho de su recorrido va paralelo al haz de vías ferroviarias que sale de la estación de Saint-Lazare hacia al norte.

Paris

Aquí vemos que el Boulevard del Batignolles tiene ese aire tan romántico y delicado que se espera de una ciudad como París. A mí no es que me importe mucho, pero me vale si puedo sacar fotos medio decentes aunque sea con la mierdicámara de mi móvil y a horas malas.

Paris

Bueno, y por fin llegué a la Place de Clichy. En el centro de la misma se encuentra el monumento al mariscal Moncey, hecho en bronce, que conmemora a los quince mil franceses que en semejante lugar resistieron a las tropas rusas en marzo de 1814, durante la derrota final del Imperio Napoleónico.

Bajo el mando de Moncey un contingente formado por cazadores, voluntarios o alumnos de las Escuelas politécnica y veterinaria, lastrados por su inexperiencia, mantuvieron valerosamente la posición hasta la firma del armisticio, el treinta de marzo de ese año.

Por cierto, según llegaba a la plaza tenía la impresión de ver insinuarse en el cielo nocturno la cúpula de la Basílica del Sacre-Coeur, que está por allá al fondo. Pero la poca luz no me permitía estar seguro.

Bien, aquí terminó mi paseo puesto que cogí el metro de vuelta en la parada de la plaza. Pero ahora le doy otro repaso, tranquilos.



Paris

Esta nueva oportunidad de mostrar una bandera francesa, es ni más ni menos que la puerta del instituto Chaptal, del que ya hemos hablado.

Y por si alguien tenía curiosidad respecto a la franja de color carne en la parte baja de la imagen, es mi dedo.

Paris

Este es el tiovivo de la plaza Prosper-Goubaux, que viene a confirmar que no andarás media hora por París sin toparte con un tiovivo.


Paris

Y hace ya tiempo que estaba yo con ganas de colgar alguna fotillo de La Défense, que a fin de cuentas siempre ha sido mi entrada a París.

Hay en internet miles de fotos de este barrio hiperfuturista, mucho más espectaculares que las que vais a ver aquí... pero es que estas son mías :)

Paris

Este aspecto presentaban los rascacielos a mi regreso, y abajo a la derecha el dedo de La Defénse, que no sé quién lo hizo ni lo que significa. Es curioso, que cada vez que voy a Paris paso por este lugar y sin embargo no sé casi nada de él.

Paris

Ya he dicho que no sé nada de La Défense, y sin embargo tengo que reconocer que se deja fotografiar bastante bien.

En cambio, hubo otras instantáneas que no tienen nada que ver con lo anterior y que me hubiera gustado tomar durante mi semana allí. Por un motivo u otro, no fueron posibles.
La que más lamento es una situación absolutamente inverosímil que se me cruzó yendo una noche con mi padre por el Périphérique, que es la circunvalación de París. En él se circula de forma bastante estable a noventa kilómetros por hora, el límite establecido por ley.

Pues bien, de repente adelantamos a una furgoneta que rodaría a unos 20 o 30 kilómetros por hora, no más. Llevaba las luces de emergencia puestas. Y, ¿qué es lo que había justo delante de la furgoneta? Pues un Audi TT, con el culo pegadito al frontal de la furgo, que avanzaba empujado por ésta. Obviando lo ciertamente peligroso del invento, creo necesario mencionar que el Audi TT es un bicharraco de 250 caballos, en el peor de los casos.

Hay que pensar que este Audi TT en concreto estaba averiado... o quién sabe si no se lo estarían tomando prestado al propietario.

Paris

En esta foto vemos el Gran Arco a la par que la Luna. Es bonito, ¿no?
A propósito, algún año de estos tendré que subirme al ascensor panorámico que asciende por el interior del arco. Aunque sospecho que me daría vértigo.
Por otra parte, he averiguado que las paredes del arco están habitadas: en ellas hay oficinas de diversas instituciones y el muro sur está ocupado integramente por el Ministerio de Ecología, Desarrollo Sostenible, Vivienda y Transportes. Esta enorme cartera la ostenta en la actualidad Nathalie Kosciusko-Morizet; su nombre rivaliza en longitud con el del ministerio dichoso.



Paris

La Defénse me recibe cada año con el pulgar levantado, como un César compasivo

Y como no sé qué más decir del dedazo, aprovecharé para hablar de las otras dos fotos que no pude hacer en París.
La primera es la de las french minifaldas. En serio, a poco que hace diez grados y no llueve las francesas se ponen unas prendas cortísimas que en Granada ni en pleno verano se ven, oye. Pero me da mucho corte pedirle a alguna que pose para mí y total, qué voy a hacer, no le voy a echar una foto por la cara, ¿no?
Y además... cómo corren, coño. No me extraña, con el frío que deben estar pasando seguro que quieren llegar cuanto antes a donde quiera que vayan.

Mi otra foto imposible son los soldados que patrullan por aeropuertos y estaciones, metralleta en mano, o mismamente los CRS, de aspecto igualmente acojonante... y ese es precisamente el motivo por el que no me atrevo a fotografiarles ni de espaldas. Además sospecho que hay alguna ley que lo prohibe y con razón.

Paris

Claro está que por las estaciones de metro te puedes encontrar algo un poco más alegre que un CRS: los músicos que amenizan el tránsito de los viandantes.
Estos dos de la foto estaban entonando un ritmo latino que para ser en francés sonaba bastante potable...

Paris

Y este estaba versionando a Bob Marley... Quién lo hubiera dicho :P



Me despido con la enésima foto de una banderita francesa, aunque esta ya no me acuerdo ni de dónde la tomé...

Paris




En espera de la última entrega del viaje, que debería salir el miércoles, siempre podéis haceros mirar si no habéis leido la primera y sobre todo la segunda, con la que curiosamente he notado escaso impacto en el contador de visitas, a pesar de lo que mola y del trabajico que me dio.

Por otra parte, ya está actualizado el álbum de Facebook con las fotos de Colombes.

¡Hasta la próxima!

Por: CdelaV | Paris | Nos echamos unas birras. 0, concretamente | Referencias (0)

Sábado, 17 de diciembre de 2011

Sosio-Hombre en París, 2/4




Desde mi visita de abril de 2008, aquí relatada igualmente, tenía yo pendiente volver a acercarme por mi ciudad natal, la comuna de Colombes ("Palomas", 82.000 habitantes) para pateármela más a fondo. Pero sobre todo, con el fin de volver por fin al estadio olímpico Yves-du-Manoir. Como dirían en Rambo, esta vez es personal.

El paseo desde casa de mi padre, que vive en La Garenne-Colombes ("La Conejera-Palomas", 26.000 habitantes) toma 10, 15 ó 20 minutos a pie, dependiendo del camino que tomes.

Colombes

-Nota: Ya sabéis que si pulsáis sobre las fotos podréis verlas algo más grandes (usad botón derecho y abrir en nueva pestaña para que no se corten las canciones). Aunque en el caso del plano me temo que ni aún así lograréis distinguir los nombres de las calles.

No obstante, conviene precisar que la línea azul que véis en la parte inferior de la imagen (si os fijáis coincide con la línea de puntos que marca la frontera entre ambas comunas) no corresponde a ningún río. Se trata de la vía del tren. El Sena lo tenéis en la parte de arriba.-



Colombes


De hecho, henos aquí en el puente sobre la vía, a la entrada de la avenida Henri Barbusse. Un alegre cartel nos da la bienvenida y nos desea felices fiestas. Aunque el día era el 28 de noviembre, pero en fin.


Colombes

La iglesia de San Pedro y San Pablo, el punto del que no pude pasar en 2008 por falta de tiempo, se encuentra incluso un poquito más ruinosa que entonces. El camino al estadio aparece a la izquierda de la imagen; así pues, tenía que bajar la Rue Verdun y seguir todo recto por el Boulevard de Valmy.
Obsérvese, en la farola más cercana, el pre-alumbrado navideño.

Colombes

Ya acercándonos al final del Boulevard de Valmy, podemos llegar al estadio girando a la izquierda por el Boulevard Pierre de Coubertin (en la foto) o por la paralela Avenue d'Audra, que yo tomé. En el espacio existente entre ambas calles alguien tuvo la genial idea de construir cuatro horribles torres de aire decadente y post-soviético. No sabría decir si más decadente o más post-soviético, el aire ese.

Por si alguien no hubiese oído hablar del barón Pierre de Coubertin (1863-1937), lo resumiremos en que fue el fundador de los Juegos Olímpicos de nuestro tiempo. Además, fue el artífice de que las Olimpiadas de 1924 (el evento de despedida del barón, que dejó la presidencia del COI en 1925 después de casi 30 años en el cargo) se celebraran en París... y ahí es a lo que vamos. Pero todavía no. Lueeeeego.

Colombes

Las parcelas entre torre y torre son empleadas como áreas de esparcimiento de diversa índole. Aquí, unas pequeñas huertas que tardé en convencerme de que no conformaban también la exposición del premio al espantapájaros más horrendo jamás creado. La foto está tomada desde lejos porque eran a cuál más feo y me daba miedo acercarme más, no se fuera a aparecer el anticristo o algo.
Hay que decir que me acompañaba un típico dia gris parisino, con su nieblecilla sutil, lo que daba a todo el paseo un aire aún más triste si cabe. Aunque lo que es yo, he de decir que estaba entusiasmado.

Por cierto, no debo olvidar que me libré de la lluvia prácticamente durante toda mi semana en París, hecho éste que se puede calificar como extraordinario.



Colombes

Otra de estas 'áreas de esparcimiento' era una especie de recinto deportivo con más pinta de patio de prisión que otra cosa. Había algunas mesas de ping pong y una pequeña pista de futbito, todo ello construido a base de hierrajos o cemento y rodeado de verjas como las que véis en la foto.

Si miráis al fondo a la izquierda podréis ver la visera y la parte posterior de la tribuna preferente del estadio. Y a la derecha, los campos de entrenamiento del Racing Club de France, un histórico del atletismo, del rugby y del hockey francés (entre otros), que fue un factor clave en la materialización de los juegos de 1924 tanto como lo fue el propio barón de Coubertin. La entidad cuenta también con una sección de fútbol que en su mejor época se llamó Racing de Paris o Matra Racing.

Actualmente, el conjunto de rugby disputa sus partidos como local en el Yves du Manoir, y el de fútbol hace lo propio en un terreno contiguo de 1.200 espectadores. Es normal, dado que el primero juega en la máxima categoría (le Top 14) y el segundo está arrastrándose por la CFA2, que equivaldría a una quinta división (la Regional Preferente de toda la vida, en España).

Colombes

Otra estampa que me pareció decadente como ella sóla: esta sandalia de bebé, olvidada en una esquina del recinto deportivo ya mencionado. La calle estaba prácticamente desierta.


Colombes

Y por fin... le Stade olympique Yves-du-Manoir. Proviene de un hipódromo de carreras construido en 1883, que en 1907 fue comprado por el periódico parisino Le Matin y a continuación rebautizado (Stade du Matin) y transformado en un estadio parecido al que hoy es. Desde entonces, el principal arrendatario de la instalación es el citado Racing Club de France.

La elección de este campo como sede principal de los Juegos de París '24 fue el resultado de un largo y rocambolesco proceso de selección en el que en principio partía con desventaja. El antiguo Parc des Princes era el favorito para adjudicarse este honor, sin embargo las autoridades parisinas se negaron a sufragar las obras de reforma que éste necesitaba.

La organización empezó a estudiar otras opciones en las afueras de la capital, e incluso en 1922 se planteó abandonar el proyecto o trasladarlo a Lyon.
Finalmente, el Racing Club se ofreció a financiar una reforma de su estadio, el de Colombes, que elevó la capacidad a 45.000 espectadores. Aunque en un principio la cifra prevista eran cien mil. A cambio, el club se llevó la mitad del dinero de las entradas.

Colombes

El nombre actual data de 1928 y es un homenaje a Yves du Manoir, joven promesa del Racing y del rugby francés en general, que falleció ese mismo año cuando una espesa niebla le hizo estrellarse contra un árbol durante un viaje en avioneta. En realidad, la tragedia le sobrevino cuando estaba realizando la última prueba para sacarse el carnet de piloto. Tenía 24 años.



Por cierto, cambiando de tema, ese 92 que véis por todas partes corresponde al département des Hauts-de-Seine ("Altos del Sena"), a saber: Francia se divide administrativamente en 27 regiones y 101 departamentos, cinco de ellos de ultramar. Así pues, los départements franceses equivaldrían por número a nuestras provincias, si bien estoy casi seguro de que un Conseil Général tiene bastantes más competencias que una Diputación Provincial.

En fin, ya véis que todo, TODO, no son banderitas francesas. Hay otros niveles administrativos que también se dejan ver.
Y a propósito... sí, se puede decir que yo soy un "granaíno del Quatre-vingt-douze".

Colombes

A la altura del fondo norte descubrí los accesos de servicio, por así llamarlos. A este respecto he de decir que, allá por el año 97, mi hermana me enseño la valiosa lección de que si tú vas un día a visitar un estadio y encuentras una puerta abierta sin vigilancia... ties que entrar. Si no, has ido pa' pollas.

Y hay que entrar con más motivo aún, si tenemos en cuenta el carácter absolutamente histórico de este lugar (que más adelante relataré en detalle). Y más todavía, si consideramos hace ya años que se están planteando derribarlo para levantar uno nuevo. Afortunadamente no hay instituciones que puedan asumirlo porque no hay fondos, así que en este caso la crisis ha jugado a mi favor.

Eso sí, cabe señalar que el Conseil Général des Hauts de Seine, actual propietario del terreno, sacó a concurso en 2009 la elaboración de un proyecto para rejuvenecer todo el complejo y añadirle nuevos equipamientos, así como construir un pabellón de balonmano con capacidad para 19.000 espectadores. Lo que no termino de entender es si esta idea pasa por derruir definitivamente el estadio y hacer el pabellón sobre él, o construir una cosa junto a la otra.

Colombes

El Racing Club de France (RCF) era en origen un club de atletismo que poco a poco fue abarcando también otros deportes. Fundado en 1882, dice la wikipedia que llegó a ser el primer club atlético europeo en cuanto a efectivos y palmarés: más de 20 000 miembros en activo, 93 medallas olímpicas, 53 títulos de campeón del mundo, 30 copas de Europa, 115 títulos de campeón de Europa y más de mil títulos de campeón de Francia.

Sucede que el RCF sufrió en 2006 un duro golpe que le dejó al borde de la debacle económica, cuando el ayuntamiento de París le retiró la concesión de la Croix Catelan, un enorme centro polideportivo del Bois de Boulogne del que el RCF era adjudicatario desde que fuera edificado (bajo un proyecto del propio RCF) en 1886.

El nuevo adjudicatario es el grupo periodístico-empresarial Lagardère, una macrofirma que en la misma jugada asumió varias secciones del RCF bajo la denominación de "Lagardère Paris Racing", con la que también han rebautizado la propia Croix Catelan.

Como ávido seguidor del Canard Enchaîné (periódico satírico y de investigación fundado en 1915, con una tirada semanal de 446.000 ejemplares, que se dedica a denunciar los desmanes de los poderosos y que mi padre lee desde que me alcanza la memoria), puedo asegurar sin miedo a equivocarme que el Groupe Lagardére no es trigo limpio.

No obstante, es de reseñar que en los últimos años el RCF ha recuperado algunas de sus secciones históricas (tenis o esquí, p ej); por otra parte los equipos de fútbol y rugby han sido comprados por entidades privadas, conservando su nombre, colores y demás señas de identidad.



En otro orden de cosas, el escudo que visteis en la última imagen corresponde al equipo de rugby: el Racing Métro 92. Campeón de Francia en cinco ocasiones y subcampeón en siete, es tan antiguo como el propio RCF y en su historia ha contado con 76 internacionales franceses; tres de los cuales tomaron parte en el primer partido del combinado nacional. De hecho, en su actual plantilla hay ocho intenarcionales patrios (entre ellos el famosísimo Sébastien Chabal) a los que hay que sumar varios jugadores argentinos, italianos, sudafricanos o fiyianos que igualmente son de categoría mundial.

Se cuenta que el presidente del RM92 quiere abandonar este obsoleto estadio y trasladarse a La Défense, donde contruiría uno nuevo con 40.000 espectadores. No obstante, existe una petición para que el equipo se mantenga en el Yves du Manoir (y con ello que éste se mantenga en pie), que recogió en su día más de 6.000 firmas.

Colombes

Por su parte, el equipo de fútbol (Racing Club de France Football) ha conocido sus años de gloria entre 1932 y 1967, período en el que ganó una Liga (1936) y cinco Copas. Por él pasaron jugadores como los finternacionales franceses Roger Marche y Jean-Jacques Marcel, el yugoslavo Milos Milutinovic (hermano de Bora Milutinovic) o el austríaco Ernst Happel (¿recordáis la última euro? España se cargó a Italia, Rusia y Alemania en el estadio que lleva su nombre).

Entre 1982 y 1990, el equipo renació cuando fue absorbido por el Groupe Lagardère... que más tarde lo dejó tirado después de varios fracasos. Consiguió no obstante subirlo a primera, donde permaneció cinco temporadas alcanzando un séptimo puesto en 1988. Pero en 1990 llegó el descenso y el brutal inicio del ocaso, a pesar de haber jugado la final de Copa ese año.

En aquellos años el equipo se había trasladado al Parc des Princes (el estadio del PSG); la retirada de la subvención del ayuntamiento parisino y de otros inversores privados hizo que Lagardère descendiera voluntariamente el equipo a tercera división para evitar la quiebra.
Y todo ello después de ambiciosísimas políticas de contratación: a golpe de talonario habían llegado al Racing nombres como Luis Fernández, Pierre Littbarski, Maxime Bossis, Antoine Kombouaré, David Ginola, Sonny Silooy, Rabah Madjer y sobre todo el legendario uruguayo Enzo Francescoli.

Eso sí, hay que reconocer que el fútbol base ha seguido funcionando a pesar de que el primero equipo no compita en categorías profesionales. Jugadores de primer nivel en la actualidad, como William Gallas, Karim Ziani, Louis Saha, Michaël Ciani o los hermanos Cheyrou se formaron en el Racing.

Colombes

En cuanto a otras divisiones del RCF, cabe destacar la natación en la que han caído decenas de medallas en todas las modalidades.
O también el hockey sobre hierba (19 campeonatos nacionales masculinos y 13 femeninos), voleibol (9 ligas masculinas y 15 femeninas) o baloncesto (3 ligas masculinas y 2 femeninas); esta última sección desapareció en 2007 al fusionarse con el Levallois Sporting Club. Casualmente, Levallois es la comuna donde vivía mi abuela.

En la instantánea superior vemos la bocana por la que entré al campo propiamente dicho.


"Un matin... ça ne sert... a rien"


Colombes

Y aquí lo tenemos. El Stade Yves du Manoir, o lo que queda de él. En los juegos de 1924 acogió la ceremonia inaugural y todas las pruebas de atletismo, así como los partidos de rugby y la totalidad o parte del ciclismo, tenis o hípica. En instalaciones contiguas que no se conservan (creo) se llevaron a cabo las competiciones de gimnasia y parte de las de natación. En este apartado, el mítico Johnny Weissmuller se llevó tres oros y un bronce.

En cuanto al rugby, la final la disputaron Estados Unidos y Francia, ante 45.000 espectadores que abarrotaban el recinto. Después de una ensalada de ostias como no se recuerda otra igual, los EEUU se impusieron por 17 a 3.
"Se han dado todo lo que podían darse sin pistolas ni cuchillos", declaró al terminar el encuentro el entonces ex-jugador francés Allan Muhr, que curiosamente era ciudadano norteamericano.
Como quien no quiere la cosa, después de aquella edición el rugby fue suprimido para siempre de los juegos olímpicos.

Colombes

En la imagen sobre estas líneas vemos la tribuna preferente, que en realidad es un graderío supletorio al estilo 'prefabricado', como el que existe a día de hoy en las esquinas de Los Cármenes. Sólo que el de Colombes está más completo y tiene visera, como veis. Probablemente fue construido con idea de una cierta permanencia.

Los que recuerden algo de la película Carros de Fuego, de 1981, más allá de la banda sonora de Vangelis, se acordarán de que estaba ambientada en las Olimpiadas de 1924. El filme cuenta la historia de los dos corredores británicos Harold Abrahams y Eric Liddell, que se llevaron el oro en los 100 y 400 metros lisos respectivamente.

No obstante, en las disciplinas de velocidad los juegos se recordarían por los llamados finlandeses voladores: Paavo Nurmi y Ville Ritola que se llevaron cada uno cinco oros, dos de ellos por equipos (relevos, vaya). Cabe destacar la proeza de Nurmi, que ganó el oro en los 5.000 metros tan sólo dos horas después de colgarse el de los 1.500.

Por cierto... yo siempre pensé que la peli había sido rodada en el mismo estadio. Sin embargo no fue así: la instalación original fue recreada en el Oval Sports Centre de Bebington, Inglaterra. El equipo cinematográfico no pisó Francia.

Colombes

Y aquí tenemos la tribuna principal, lo único que se conserva del stade original. Con sus esquinas, eso sí.
Desde los mismos siete mil asientos que acogen hoy a los espectadores del Racing Métro 92, vieron las autoridades las hazañas deportivas de 1924. Y entre ellas el barón de Coubertin, que instauró por primera vez el lema Citius, Altius, Fortius para estos séptimos juegos de la época moderna.

Fueron también estos los primeros en los que se construyó una villa olímpica. Sita también en Colombes, probablemente donde hoy están esos cuatro mastodontes blancos tan feos, consistía en barracones de madera. Contaba con servicio de lavandería, kiosko, oficina de correos y de cambio, barbería, consigna y un comedor que ofrecía tres comidas al día.

Como véis en la foto, cuando yo llegué había un grupo de jóvenes atletas haciendo ejercicios, así que no quise molestar demasiado ni llamar la atención más de la cuenta.

Las mismas pistas que pisaban ellos habían sido recorridas por mi hermano teniendo él cinco o seis años, cuando fuera allí para alguna actividad del colegio. Y yo mismo, que contaba casi dos años cuando nos vinimos a vivir a Granada, habré dado allí algunos de mis primeros pasos alguna vez que los padres estuvieran invitados por el colegio, y mi madre lógicamente me llevara con ella.



Colombes

Y con esto nos despedimos del estadio hasa quién sabe cuándo... si es que no lo tiran del todo, claro.

Aunque no me gustaría despedirme sin antes mencionar que este campo acogió la apasionante final del Mundial de fútbol de Francia de 1938, en el que España no pudo participar por la guerra. Al imponerse a Hungría por 4 goles a 2, Italia ganó el torneo por segunda vez consecutiva. El capitán del equipo azzurro era Giuseppe Meazza.

Como curiosidad, en 2007 fue inaugurado en Montpellier un estadio de rugby con el mismo nombre que este.

Descanse en paz, Yves du Manoir.





Colombes

Algo llamativo que encontré en la Avenue d'Audra: un taller de Mini, que creo que trabajaba exclusivamente con el modelo clásico. Es lógico: probablemente el Mini viejo tiene lo mismo que ver con el nuevo que con el Hyundai Supadre Nipollas, por poner un ejemplo.

En fin, esto hace posible lo que véis en la foto: tres Minis aparcados uno detrás de otro. Pintoresco, ¿no?

Colombes

Otra imagen chocante que te puedes encontrar -chocante a no ser que estés en Escocia, claro- es ver pasar un hombre con falda. Ví más de uno, de hecho aparte de ellos y los del taller de Mini no vi mucha gente por allí. Obviamente se trataba de musulmanes, jóvenes todos ellos (en fin, los tres o cuatro que ví), pero no vayáis a pensar que llevaban el tema del hábito cultural hasta sus últimas consecuencias: a todos se les notaba el pantalón debajo de la chilaba.
Y es que el frío de París no es cualquier cosa, puedo jurarlo. Con todo, en mis días allí nunca se alcanzaron temperaturas extremas, pero cuando soplaba el viento te calaba hasta los huesos.

No era fácil fotografiarlos sin que se dieran cuenta, los joíos. Pero lo logré al menos una vez. Salió así de mal.


Colombes

Bueno, en mi viaje de abril de 2008 ya me dí una buena vuelta por la Rue du Maréchal Joffre, que es la extensa y sinuosa calle donde estaba nuestra morada cuando yo nací. Esta vez no caminé hasta llegar al portal de la susodicha porque habría llegado a casa a comer a las tantísimas, pero sí me asomé a la plaza del Ayuntamiento de Colombes, que está en la misma calle. Es ese edificio que véis a la derecha, el del andamio enorme.

La siguiente foto está tomada justo desde enfrente...

Colombes

...y en ella podemos ver un nuevo mastodonde blanco que está junto al Ayuntamiento. La parte baja del mismo es un centro sanitario que da la impresión de estar abandonado o semiabandonado. Hasta hace bien poco, yo pensaba que había nacido en ese lugar; he tenido que preguntarle a mi madre y me ha confirmado que tuvo a bien darme a luz en el hospital municipal Louis Mourier, un poco más alejado de allí. Aunque ella dice que iba andando desde casa, pero menuda es mi madre.



Colombes


Bueno, no podemos dejar de lado lo de siempre: más banderitas francesas.


Colombes


Y aquí, ondeando en los muros de la Maison du Combattant.
Este edificio me hace recordar que en Colombes me sangraron los ojos al tener que contemplar alguna de las casas más feas que haya visto en mi vida. En la mayoría de los casos me daba hasta reparo hacerles fotos. Pero las casas feas no son el único modelo de residencia que encontré en mi pueblo...


Colombes


...por supuesto, también están las casas tétricas. Observad esta pequeñez, con los desconchones del marco de la ventana. Mirad el color que tienen... y atrevéos a decirme que no parece otra cosa.

Si yo fuera un director de cine emplearía esta casita para una peli policiaca: sería el hogar donde se crió el malo. El psicópata asesino en serie, vaya.


Colombes



¿Y qué me decís de esta? Tiene pinta de haber sufrido un incendio pero vamos, ya es que lo de los tablones en las ventanas y el balcón tapiado te hace el cuadro completo, ¿no?



Colombes

Bueno, vamos a despedirnos con una imagen un poco más simpática: este intruso en la avenida Henri Barbusse vuelve a poner de manifiesto que Colombes es sin discusión la ciudad de los Minis.
Al menos en Francia, vaya.





En el próximo capítulo de nuevo regresaremos a París, París, y la previsión es que sea publicado el lunes. No obstante, este lo tenía programado para el viernes y me he pasado por unas cuantas horas... Si es que me pongo a escribir y no paro, coño.

De todas formas no podéis dejar de leer el primer capítulo de mi viaje, por si no lo hubiérais visto aún. No olvidéis tampoco que sigue estando disponible el archivo completo de todos mis viajes recientes a París.

Por último, recordar ya he abierto el álbum de Facebook con las fotos complementarias de la primera entrega. Las que corresponden a esta segunda las tendréis el lunes, coincidiendo con el tercer capítulo.





Colombes






Más alto, más fuerte, más rápido.

Por: CdelaV | Paris | Nos echamos unas birras. 0, concretamente | Referencias (0)

Martes, 13 de diciembre de 2011

Sosio-Hombre en París, 1/4


Mi viaje anual a París se pareció bastante a otros viajes míos anteriores a París. A saber: hago infinidad de planes de los cuales luego no me da tiempo a llevar a cabo ni la cuarta parte.
Pero eso sí, siempre me las apaño para pasar al menos una tardecica en París propiamente dicho. Así que este primer capítulo, o mejor dicho, esta primera inundación de fotos, versará precisamente sobre eso. Sobre mi tarde en París.

Paris
-Nota: Si pulsáis sobre las fotos podréis verlas más grandes. No mucho más grandes, vale, pero sí algo más grandes. Están hechas con mi móvil y ya sabéis que no salen del copón, pero tampoco están mal, creo yo.
Aunque, para quien esté interesado recomiendo usar el botón derecho y abrirlas en una nueva pestaña, con el fin de que no se corten las canciones.-




Esta vez quise asomar la nariz por un lugar céntrico. Un lugar turístico de cojones... evitando, no obstante, en lo posible, los típicos clichés de la capital francesa. Así que como siempre, fui hasta La Défense, me cogí un par de metros y me apeé en el Pont Neuf. Es decir, casi en la punta de la isla de la Cité (Notre Dame, etc.), pero no era hacia allí a donde dirigiría mis pasos.

Paris

La parada del metro va a dar a La Samaritaine, o lo que es lo mismo, uno de los grandes almacenes más antiguos de París. Fundados en 1869 y catalogados como monumento histórico desde 1990, llevan los seis últimos años cerrados porque lo están rehabilitando.
Más adelante volveremos sobre este tema.

Paris

Le Pont Neuf, o el "Puente Nuevo" (gracias Colega, te he visto rápido traduciendo, ahí...), es -o más bien debería ser- conocido por todos aquellos que hayan dado francés en el cole o en el instituto, por aquella famosa cantinela para aprender los números, que enseñan los maestros desde tiempos inmemoriales.

Un, deux, trois
Quand il fait froid,
Quatre, cinq, six,
Comme exercice,
Sept, huit, neuf,
Sur le Pont Neuf,
Dix, onze, douze,
Chantons ce blues.


Y hay más, pero ya no sé si son diferentes versiones u otras estrofas de la misma cancioncita.

Paris

Por cierto, nos encontramos ahora en el premier arrondissement, o sea, en el 'primer' barrio o distrito de París. Los demás se abren en espiral a partir de este, de hecho es por eso que se llaman arrondisements ("arredondamientos", palabra que por cierto no existe en castellano).

Paris

Si nos bajamos en la parada del Pont Neuf, tenemos un corto y agradable paseo por la ribera del Sena hasta llegar al Palacio Real del Louvre, que alberga el museo homónimo, entre otras cosas.
Obsérvese sobre estas líneas la entrada delantera, con las dos banderitas francesas de rigor, aunque apenas sí se aprecian en la imagen. Quedaos con el detalle.

Paris

Esta es la entrada lateral del Quai des Tuileries, es decir, la que da al río. Yo entré por ella.

Paris

El palacio se erige en torno a dos explanadas. La segunda es de todos conocida y se encuentra abierta por uno de los costados. La primera se encontraba parcialmente en obras (en París hay obras por todas partes, como en toda macrocapital que se precie, supongo), no obstante se podía hacer alguna foto vistosa como la de más arriba... en la que puede apreciarse, cómo no, otra insignia tricolor.



Paris

Por esta arcada pasé a la segunda explanada: la Cour Napoléon. En tan sublimes y augustos lugares se siente uno como una especie de emperador megalomaníaco, oye.

Paris

En la foto no se ven, pero había patos y/u otras aves en esos estanques que rodean la pirámide. Al fondo puede verse la Place du Carrousel, en la que no hay ningún carrusel (pero quedaos con este detalle igualmente), lo que hay es un arco del triunfo coronado por la escultura de una cuádriga romana, que representa los Caballos de Bronce del emperador Constantino I.

Un poco más allá empiezan los jardines de las Tuileries, que es ni más ni menos que donde yo tenía intención de almorzar.

Paris

Este amenazante mono daba la bienvenida al Museo de Artes Decorativas (que forma parte del mismo edificio, junto a un tercer y un cuarto museo). Es el reclamo de una exposición itinerante del artista austríaco Stefan Sagmeister, que podrá visitarse en el citado museo hasta el 19 de febrero del año próximo.

Tengo entendido que en el interior del recinto había más simios inflables gigantescos, de cuerpo entero. Entre otras cosas, claro.

Paris

Y aquí están: Les jardins des Tuileries. Deben su nombre a que, hace ya una panzá de siglos, aquella era una zona de marismas y se instalaron allí varias fábricas de tejas (ya sabéis que se hacen con barro, o al menos en la época se hacían así).

En castellano, estos jardines deberían llamarse "Los Tejares", palabra que sí admite y recoge el diccionario de la Real Academia. En serio, ¿de dónde demonios se sacan eso de "Las Tullerías"?
Aunque tampoco debería sorprenderme demasiado, en este país nuestro en el que al canal de La Manga lo llaman "canal de La Mancha"... Manda pollas, haber albergado en su día la escuela de traductores de Toledo y acabar haciendo seudo-transcripciones fonéticas de emplazamientos geográficos históricos. Que sí, que vale, que no tiene nada que ver la velocidad con el tocino... pero manda pollas igualmente.

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Los jardines de marras se hacen agradables y acogedores porque hay esculturas de tías en bolas por doquier, oye.
La efigie que podéis ver sobre estas líneas representa a una ninfa, y fue encargada por el obispo Louis Auguste en el siglo XIX.

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En París en general, y en cualquier rincón parisino o cercano en particular, pueden llamar mucho la atención las pintas que lleva la gente, así como sus actitudes. Miras a tu alrededor y todo el mundo hace su vida, va a su puta bola... y aún así no se me quita la sensación de que el raro soy yo. Es divertido cuando lo sabes encajar.

Una muestra de lo que digo es el tío tumbado a la bartola en una de las sillas dispuestas alrededor del primer estanque de los jardines.

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Sacar el bocadillo del almuerzo es la mejor forma de conseguir que se te acerquen palomas y demás bichos voladores.
Mientras tanto, inesperadamente, apareció una chica con pinta de fotógrafa-en-serio, se montó su trípode y esperó indefinidamente a tomar nosequé foto perfecta de los patos en el lago... Y mientras tanto, yo la fotografié a ella, claro.

Cuando terminé de comer, tiré el corazón de la manzana al centro mismo de la charca provocando un alegre alboroto entre los pájaros. Alguna gente se rió, y a la fotógrafa le proporcioné una instantánea magnífica... o le reventé la que tenía ella pensada, quién sabe.



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Según caminas en dirección a la noria llegas al segundo estanque, con forma de octógono.
Justo detrás de la noria está la place de la Concorde, con su obelisco de rigor. Hay en París unos cuantos obeliscos; yo creo que los pusieron los extraterrestres. O los masones, quién sabe.

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... Y es que no soy capaz de hacer un especial de París sin colgar al menos una foto en la que se vea la Tour Eiffel (torrifés, en español). Manque sea de lejos.

Por cierto, a partir de la place de la Concorde empiezan los Campos Elíseos, pero esos se quedarán para otro viaje. Además ya me los conozco, más o menos.

Otoño

En un lateral de los jardines se encuentra la Terrasse des Feuillants, en la que se halla esta bonita escultura con forma de pasta de tornillo Hacendado®.
Al fondo, el Jeu de Paume, un antiguo recinto parecido a un juego de pelota vasca. Hoy día se utiliza para exposiciones de fotografía y arte contemporáneo.

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Y por la misma zona, un tiovivo. O sea un carrusel, vaya. Me pregunto si los carruseles estarán subvencionados en Francia porque a estos tíos les encanta montarlos por doquier. Y en permanencia, oye. Aunque no se monte nadie.
Ya me he encontrado unos cuantos en otros viajes, y en este último no fue el único que ví.

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En un costado de la Place de la Concorde, el Hôtel de la Marine, en la Rue de Rivoli. Cómo no, con su banderita.



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...Y vuelta al principio de la incursión. Aquí tenemos un lateral del edificio de la Samaritaine; decir que ocupa una manzana entera sería secir poco. Obsérvese también aquí la banderita.

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Aquí, la fachada de la rue de Rivoli. El bajo que da a esta calle se ha habilitado como sala de exposiciones para mostrar el proyecto de la 'nouvelle Samaritaine'. A su vez, la parte externa ha sido recubierta de un armazón blanco en el que puede verse este bonito mural con la leyenda 'Le quartier en mouvement' ("el barrio en movimiento", o "el barrio se mueve").

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Y justo a la vuelta de la esquina, en un lateral del mismo bajo que da a la rue de l'Arbre Sec, había una exposición casual de lo que parecen grabados "más o menos" históricos. Y digo 'casual' porque no he podido saber si es temporal o permanente.

En la imagen, el bloque de pisos que se ve más cercano era de viviendas particulares -creo-, y el que se ve a continuación es de la Samaritaine.

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Alguien ha 'tuneado' este grabado. Y ha sido hace bien poco: han querido sustituir '1944' por '2011', y 'par la Division Leclerc' por 'par les Indignés'. No sé si en la foto se distingue bien.



Y con esto pasamos al apartado de meras curiosidades que encontré por la zona y que me dio por fotografiar. Incluyendo, cómo no, más banderas tricolores para la colección.

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Esta vieja taberna irlandesa ha conocido tiempos mejores.

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Uah^... la tienda de Chimo Bayo en París.

No pregunté si vendían drogas.

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Un colegio femenino que también se encontraba en la, en principio, anodina calle de l'Arbre Sec, que desde luego dio para mucho.

Como quiera que la educación en Francia está muy centralizada y es competencia exclusiva del Estado (que yo sepa), en este caso la presencia de la banderita es perfectamente normal.

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Aquí, una oficina de cambio de divisas que también parece que tiene mucho que contar.

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El tipo de establecimiento donde acostumbra a comprar un tipo como yo...

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Un perro guardián en una tienda de ropa. Firme, abnegado, incansable, interpérrito en el desempeño de su labor. Impertérrito, que diga.

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Otra banderita francesa en un hotel de la rue de Rivoli.

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...y otra más, en otro hotel. Y lo que nos queda, eh.


Bajo estas líneas, un tesoro escondido en un pasaje de la rue de l'Arbre Sec: La Galcante, algo más que una librería especializada. Fundada en 1975, es la referencia a escala nacional en cuanto a documentación y prensa antigua. O eso pone en su web.

En su interior, grandes estancias con techos muy altos, enormes estanterías... y unas escaleras de caracol que llevaban hasta un angostísimo sótano lleno de más estanterías. Más que un sótano unas catacumbas, diría yo. O un búnquer. Yo estuve en ellas pero no me llevé ni una foto porque me habría parecido una profanación... Y además porque probé a hacer una y salió como el culo, qué pollas. Será casualidad que en internet tampoco he encontrado ni una foto del sótano dichoso...

Paris


Bueno, y con esto terminamos el primer capítulo. El segundo tengo previsto publicarlo este viernes día 16, pero mientras tanto quien se haya quedado con ganas siempre puede revisar el archivo de mis viajes anteriores

Ah, por cierto... el viernes, coincidiendo con la próxima entrega, crearé un album de facebook en el que iré colgando progresivamente las fotos que no hayan sido seleccionadas para el blog... incluyendo, cómo no, más fotos de banderitas francesas y alguna más del perrillo, por supuesto.


Que ustedes lo hayan disfrutado.

Por: CdelaV | Paris | Nos echamos unas birras. 5, concretamente | Referencias (0)

Viernes, 02 de diciembre de 2011

La canción del parado, cap. VI


Esta es histórica.

Por: CdelaV | Vidrios | Nos echamos unas birras. 0, concretamente | Referencias (0)

Acerca de

Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA

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