Domingo, 25 de febrero de 2007
El post que tenía yo en mente para este día, era un comentario de actualidad, breve y de muy buen rollito. Con webcam incluída. Es un fin de semana que se presentaba como muy especial, y que estaba saliendo francamente bien. Y unos niñatos empastillados, la hez de todos los cobardes, decidieron ponerme de mala ostia justo el último día...
Uno nunca espera algo así, aunque se lo repitan con insistencia una y otra vez en los últimos meses. Que la gente está fatal, que ya no se puede ir de marcha... incluso el colega andrews hizo hace bien poco un post hablando de lo mismo. Estaba claro que nuestra kale borroka particular funcionaba a plena actividad, y yo no hacía mucho caso porque, como hasta ahora no me han ocasionado muchos problemas -seguramente he tenido suerte-, pues reconozco que pasaba un poco del tema. Pero cuando ocurre, como en el caso de este sábado, que la cosa afecta a colegas míos, pues me enciendo. Más aún cuando afecta a uno de mis mejores amigos. Una parte indisociable de mí.
Lo que siento ahora, es una mezcla de impotencia y rabia. Por no poder hacer nada ya, y porque pude haber estado allí y con ellos, y no estuve poque no se me ocurrió hacer una llamada de teléfono en un momento dado. Ojalá la hubiese hecho. No me cabe duda de que yo tampoco habría salido indemne, obviamente, pero me habría llevado por delante al menos un tabique nasal. Lo prometo. Por ésta. Para colmo, estoy seguro de que ninguno de estos yonis de mierda tiene cojones de enfrentarse cara a cara a otra persona, cualquiera. Cualquiera que tenga medio dedo de frente, que ya está por encima de sus aspiraciones.
En realidad, yo sé muy bien (y no paro de repetirmelo, de hecho), que el problema generacional de esta gente se debe a grandes desajustes estructurales, socioeconómicos; disfunciones, por no decir grandes deficiencias, de nuestro sistema formativo y educativo (y laboral)... que la mayoría son sólo adolescentes, carentes de personalidad y apenas responsables de lo que hacen. Pero os prometo en toda la tarde no me ha apetecido otra cosa que salir a la calle a buscar a estos malnacidos. Y eso que ni siquiera sé que aspecto tienen. Para colmo, todos van casi igual, como autómatas. De todos modos, creo que ahora le partiría la cara al primer yoni que me encontrase. Sin importar las consecuencias. A pesar de que sé que suelen ir en manadas o rebaños, como ya he dicho antes, os prometo que al menos uno o dos se llevarían un par de "regalitos" con mi firma. Con eso me conformo. Y puedo dar garantías, que para eso mido 1'90 y peso unos 100 kilos.
Al final sé que de un modo u otro se hará justicia. Sólo espero no perder la paciencia...
Te quiero, amigo. Eres grande. Y tú también, maestro de la raqueta.
Al final, creo que yo me lo he tomado peor que vosotros
Por: CdelaV | Granada | Nos echamos unas birras, 0 concretamente | Referencias (0)

Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA
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