Martes, 18 de septiembre de 2007
Esta va a ser tal vez la crónica más tardía que haya aparecido alguna vez en mi página. Pero algún momento había que elegir para hacerla, ¿no? Y más vale tarde que nunca, y todas esas cosas que se dicen, bla bla bla, ect ect.
Pocos se sorprenderán al ver que pasan más de seis meses desde la fecha del evento… puesto que la mayoría ya sabrán que yo, como buen vago, doy para eso y para más. Eso sí, en este caso, puedo alegar un par de buenos motivos para justificar tanto retraso. O podía alegarlos, más bien, puesto que tenía el post medio preparado desde hace bastante tiempo, y esos motivos eran buenos entonces pero ya no lo son tanto. En fin, mis argumentos eran:
1º- La malafollá granaína. Y no, no me estoy autocompadeciendo. Me explico: Julieta empezaba su gira aquí, y yo sabía que con el transcurrir de la misma, algunos asistentes desinteresadamente colgarían vídeos en el Youtube con los que yo podría aliñar esta crónica… pero serían de conciertos de OTRAS ciudades, donde hubiera OTROS asistentes, no los de Granada. En eso confiaba, y el tiempo me dio la razón. Así pues, valió la pena esperar. Un poco. Un par de meses, al menos. Aunque al final me llevé una sorpresita y todo… ya os contaré.
2º- Había que elegir un buen momento para reactivar Birra con Ginebra. El impulso que podía darle a la página, tenía que venir en una coyuntura interesante. Esto es, al menos, lo que yo pensé en su momento, cuando mis planes eran otros mucho más optimistas. Ahora ya no sé si el momento es bueno, malo, regular, inadecuado o estratégicamente providencial; me limitaré a colgar la crónica.
3º- Aunque bien pensando, seguro que la mayoría estabais esperando que contase algo de las fiestas de Zaidín, bribones. De modo, que esa posible expectación servirá de gancho para que leáis esta extensa aunque sin duda interesante reseña. Como me voy de viaje a París hoy mismo, martes 18, y no vuelvo en una semana, tendréis que resignaros a que lo del Zaidín no saldrá hasta dentro de… bastante.
En fin. Empecemos ya, cómo no, por la ficha del concierto:

-Fecha:: viernes 2 de marzo de 2007.
-Hora: 22:00. Fue casi puntual (¿22:15, tal vez?), Terminó más o menos a las 00:15.
-Lugar: Sala García Lorca del Palacio de Congresos, Granada. Un auténtico tazón para los cereales del desayuno, por cierto.
Por cierto, hace años que no desayuno cereales :P
-Fotos: Todas de Indyrock, hechas aquella noche por, una vez más, Merche Calle, que debe ser estupenda porque no se pierde ni un concierto.
-Vídeos: Como ya dije, salen del Youtube. Salvo que se diga otra cosa, corresponden al concierto del día 10 de marzo de 2007 en el Auditorio de Tenerife, también de la gira “Limón y Sal 2007”, claro.
-Antecedentes: para ubicar esta crónica, es conveniente -o imprescindible, diría yo-, haber leído dos posts anteriores: el primero de ellos, sobre el otro bolo de Julieta en el que estuve en su día (acabo de añadirle una foto muy interesante), y este otro en el que relato mi historia con Julieta, Tijuana NO!, Ceci Bastida, el rock mejicano, etc.
Y dicho esto, llegué yo aquel viernes noche al Palacio de Congresos, directamente desde la facu, o casi. Va a ser el primer concierto al que asisto en tal lugar como ese. Concretamente, la Sala García Lorca tiene la estructura de un teatro romano, aunque acentuando una cierta forma de tazón o embudo. Medio embudo, para ser más exactos.
En mi repleto bolsillo, un bloc, un boli, un retulador y los libritos de los dos discos buenos de Julieta, Aquí y Bueninvento. Nunca se sabe… Puestos a llevarse un recuerdo, en un mostrador contiguo a la puerta de entrada a la sala hay unas chicas vendiendo merchandising. Camisetas con motivos poperos, con concepción naïf, colores poperos, forma popera… y con tallas también poperas. Es decir, para chicas. O para chicos de los de ahora: medianos, escuálidos, sensibles y guays (o gays directamente). Yo no soy nada de eso, aunque cuando quiero tengo una sensibilidad delicatessen, ¿verdad?
Bajando las empinadas escaleras del medio tazón-embudo, que me llevarán hasta un privilegiado asiento en la fila 10, ya hay una azafata que me quiere mirar la entrada para tenerme sentado cuanto antes, igual que al resto. Pero como yo tengo mucho que hacer mientras esto empieza, y además no soy lo bastante tonto como para no encontrar mi asiento, la mando a freír espárragos con algún subterfugio y extrema cortesía. Me acerco al escenario para ver una batería con buen aspecto aunque corriente, un teclado, un bajo, dos eléctricas y una acústica. Y arriba, a los lados, dos racimos de waffles colgantes. Un stage, en fin, amplio. Una pijadita, vaya... aunque allí todo me lo parece; debe ser porque estoy acostumbrado a otras cosas. Para colmo, voy a tener que estar sentado, claro.
En un momento dado, pegan unos setlists en el suelo. Desde mi posición, estiro el cuello y echo un vistazo por encima, distinguiendo sólo los nombres de temas de los discos tercero y cuarto. En ese momento me llevé una buena decepción, aunque luego veremos que no tenía tantos motivos. Siento un impulso repentino de protestar, no sé muy bien contra quién o por qué, pero afortunadamente me invade a la par una sana emoción porque voy a volver a ver a mi Julieta en persona. Después de todo, sigue siendo la misma persona aunque ya no haga lo mismo ni tenga el mismo aspecto.
Es justo en ese instante cuando reconozco a la única persona conocida con la que charlé en aquel lugar. Se trataba de Carmen, antigua compi del colegio y del instituto, y para ser justos lo cierto es que me encontró ella a mí. Entre risas me comentó que había venido con su novio, que por lo visto adoraba a Julieta. Tal vez para chulear, le enseñé la portada del Aquí (primer album de J.V., BMG-Ariola, 1998) (ya dije que me había traído el librito).
Cuando por fin fui a sentarme a algún sitio, me quedé pensando en el dato que me dio Carmen sobre su maromo. Mirando al público que iba poco a poco llenando la sala, encontré un diverso abanico de parejas desde los veintialgo hasta los cuarenta y pocos. Dándole vueltas mentalmente al carácter, éxito y efectos de estos dos últimos trabajos de JV, decididamente me impacta la elevada presencia infantil (de niñas, sobre todo), así como las y los guiris, que no son sólo centroamericanos. También hay yanquis. De algún modo, parece que allí el único que desentona soy yo, julietavenegasmaníaco desde el 98… Paradojas de la vida.
Por cierto, hay que ver lo que entienden los niños de hoy de tecnología. Y yo aún no tengo ni una camarilla’ fotos (NOTA: esta es una afirmación contextual. Marzo de este año, recordemos).
Aprovechando que se prolonga el preludio, me entretengo anotando estas cuatro tontadas en mi libretilla. Mientras tanto, la mujer que hay sentada junto a mí, curiosea en lo que hago con no mucha discreción. Todo el tiempo se oye una música de fondo a volumen suave, y me levanto como un resorte cuando reconozco Vas pa’trás, una de las incipientes canciones de Cecilia Bastida en solitario. Con que vuelve a mi mente una gran incógnita: ¿quién será la teclsita-corista? ¿será Cecilia, a pesar de que ya tiene varios bolos programados en Méjico y los EEUU, o habrá una nueva componente en la banda? Me asomo por si se ve algo a los lados del escenario, en lo poco que hay visible del backstage. Hay gente hablando por allí. Pero todos parecen pipas.
Otra vez sentado. Cada vez hay más gente, y empiezan a soltar humo de ese tan desagradable por el escenario. Las luces se apagan y la expectación se incrementa. No puedo evitarlo, se me ponen los pelos de punta. Me acuerdo entonces de aquel sueño que tuve un par de semanas antes, en el que Julieta y Cecilia venían a mi casa, por un motivo creo que absurdo. Sueño en el que, como es natural, apenas podía intercambiar palabra con ellas y además tampoco me tomaban en serio. Especialmente la zorra de Julieta…
Esto va a arrancar. Se escuchan algunos “vivas” con acento mejicano entre el público. La música de fondo se acabó hace un rato, y ahora empieza a escucharse un sample de Anita Tijoux pronunciando la frase “no te das cuenta”, repetido cada 3 segundos (Anita es una rapera franco-chilena que colabora en Eres para mí, del Limón y Sal, claro) (Limón y Sal, último L.P. hasta la fecha, Sony-BMG, 2006); ya sabemos, pues, qué tema abrirá la velada. Aunque yo ya tenía constancia, gracias a mis miraditas al setlist.
Qué queréis que os diga, como intro está muy lograda. Da la sensación de que los Mercromina van a hacer aparición de un momento a otro… pero no. Son los chicos de la Venegas quienes se acercan a sus chismes y empiezan a tocarlos. Al órgano, una chica rubia con el pelo recogido y vestida de buzo-motera. No es, pues, Cecilia.
A continuación, aparece Julieta, con unos pantalones negros ajustados estilo Olivia Newton-John en Grease (creo que mi madre los llama “leggins”, o algo así). Por arriba un vestido ligero estilo hippy que le llega hasta los muslos, de ese color verde chilloncete que tanto le gusta a ella. Y un peinado que nunca antes le había visto, con una especie de trenza y el pelo echado hacia un lado. Saluda con un “¡¡Hola Granada!!”, superpuesto a un torrente sonoro fuerte, limpio, vital, sofisticado… Impecable. Momento vivido pero fantaseado durante años en los que me parecía inverosímil, me llevé así el segundo shock de la noche, después de lo del setlist.
Julieta canta y rapea con confianza todas las partes de Eres para mí, este modernista tema de pop-R ‘n’ B panamericano, latino… una de las dos opciones más reggaetoneables que haya creado nunca esta mujer. [cosa que ya se hizo, por cierto].
La música se impone, la cantante baila de forma relajada e ininterrumpida (tercer shock de la noche), la gente disfruta y da palmas… Me digo a mí mismo que soy injusto. Por escéptico. Por querer sólo a la Julieta de antes. Por no dejarla que tenga éxito, cuando está claro que lo merece. Se lo ha ganado.
A continuación canta Canciones de Amor (que abre el LP Limón y Sal). Colorida y dicharachera melodía, gracias a ella constato que “ahora resulta que Julieta sabe cantar”. “Sí, también en directo”. Está afinada. Para ser ella, vaya. Incluso más que eso. Después de esto, JV se dirige por primera vez al público para decir que está encantada de estar aquí, y que es su segunda vez, etc. Justamente, dice estar “impresionada por tanta gente, ustedes no estaban en el 99” (en la Copera), o al menos, “yo no los ví”. Cuando dice eso, muero de rabia y de celos, hasta me indigno,… pero también me lamento porque podría haberme traído la entrada de ese día -la tengo en el corcho de mi cuarto-, y así al menos dispondría de alguna prueba o argumento, además de levantar y agitar los brazos como un descosido, sin más. ¿Cómo he podido olvidarla? Y peor aún, ¿cómo la olvido si me traje las carátulas de hasta dos discos?
En realidad, mi frustración es un remanente de la que he ido desarrollando a lo largo del tiempo, por no haber estado más espabilado aquel 17 de septiembre. En la Copera, a las 10 de la noche, estábamos 4 gatos (y yo llevé a tres de ellos, je). Ese día pude haberme acercado a ella, haberme llevado el librito del Aquí, para que me lo firmara, haberle dicho que era muy importante para mí… Ella habría flipado en colores. Pero claro, con 17 años me faltaban luces y/o me faltaban cojones para hacer algo así. Por cierto… ¿los tengo hoy?
Algo está cambiando, el mejor tema de Sí (3er disco, 2003, BMG-Ariola), suena ahora. Belleza, profundidad, insinuación funkyblues, y severa distorsión al teclado. La ocasión ideal para comprobar que la chica nueva, igual que Cecilia, también hace los coros estupendamente. En el transcurso de los tres minutos que dura la canción, vemos imágenes de Julieta de la última década, en los paneles circulares que hay al fondo del escenario, y que he olvidado mencionar.
Esas imágenes ilustran el hecho de que, decididamente, esta dama ha perdido toda su timidez (que la tuvo, te lo aseguro). Danza con soltura o marcando los movimientos; durante la noche se hartaría también de hablarle al público. Quién la ha visto y quién la ve… está poniendo a prueba mi capacidad de abstracción.
Cuando miro alrededor, sigo sin poder evitar que me invadan unos celos enormes. Yo la descubrí hace mucho, la vi antes que nadie, es mía. ¿Qué coño hace toda esta gente aquí?
Hagamos un pequeño inciso… ¿Te gustaría ver ahora mismo, en vídeo, las tres primeras canciones de este concierto, grabadas por la gente de Teleideal para su programa Evasión? Pues es tan fácil como pinchar este enlace, y tu reproductor te abrirá automáticamente el vidrio en cuestión, directamente desde la página de ellos. Así podrás verlo y también guardarlo en tu ordenata, como yo hice…
Claro que, como comprenderás, yo fui aún más lejos y subí el vidrio descargado a mi cuenta del Youtube, para poder insertarlo directamente aquí en la página. Pasaron los meses, y un día me llegó una notificación de Youtube, que venía a decir que
……..This is to notify you that we have removed or disabled access to the following material as a result of a third-party notification by Teleideal claiming that this material is infringing:
-02/03/2007: Julieta Venegas en Granada (3 canciones)…….
Lo cual me sorprende bastante si tenemos en cuenta que hay otros muchos vídeos del programa Evasión subidos por usuarios anónimos, que no parecen haber sufrido ningún “copyright claim”… y además siempre que he utilizado material de ellos, he referido impecablemente la fuente… y así pues no creo que haya una página en toda la red que le haga más publicidad a Indyrock, que la mía; ni siquiera la propia Indyrock… y eso que soy de la competencia.
¡Aaaaaamigo!, a ver si va a ser ese el problema, que soy de la competencia, o algo así… aunque no creo que ese sea un factor determinante, -obviando que tal vez ellos ni conocen esa circunstancia-… dado mi carácter de mero colaborador libre e independiente con el programa de la otra cadena… tarea ésta por la cual no veo un duro… cosa que supongo que ya todos daban por hecho, ¿no?
En fin, el copyright es el copyright. Ellos están en su derecho y yo no, así que no voy a volver a subir el vídeo sólo para dar por saco, ¿no?
En cualquier caso, ya que sacan un fragmento del concierto en su programa, podían tener un poco más de cuidado con las notas que escriben para el locutor, o simplemente hacer un texto nuevo en lugar de usar uno de hace seis o siete años, para no hacerle decir al hombre que Julieta está en Granada presentando su último trabajo… Bueninvento (2º album, 2000, BMG-Ariola) (gracias eternas te doy, Gustavo Santaolalla)
Por cierto, ¿no te estás preguntando cómo puedo escribir tantísimo, y en la portada de la página, a pesar del límite de caracteres impuesto por Bitacoræ? Jeje, bueno, pues ahora ya sabes que es gracias a otra triquiñuela de las mías…
En fin, sigamos con lo que es el concierto, porque resulta que nos quedamos en el momento en que Julieta coge su acordeón, lo cual hace pensar que va a cambiar un poco el rollo. Uno de los dos guitarristas suelta la acústica y coge la eléctrica. Nos encontramos, pues, con un Lo que pidas instrumentalmente agresivo; de entrada una canción muy tecnificada, rotunda, seria, con una letra que quiere pasar página, temática ésta muy recurrida en toda la trayectoria reciente de la Venegas.
Cosas que me llamaron la atención en esta canción: cuando el estribillo queda en background en manos de la teclista y el bajista, ambos con bastante oído, mientras que Julieta sólo “suspira”. En esta banda, cantar, cantan casi todos. A destacar lo enfatizada que está la batería; no sólo suena muy fuerte sino que además tiene una línea espectacular en todos los temas hasta ahora (y lo que me quedaba por oír…). Redobles y retumbancias le dan un protagonismo que no tuvo en ningún album, y mucho menos en los 2 últimos. (Cuarto shock de la noche)
Para introducir No seré, Julieta hace un pequeño discurso sobre la inseguridad humana, y cuando una persona tiene que decirse a sí misma que puede estar con esa otra persona, y hacerla feliz, a pesar de sus propios defectos… pero claro, tiene que ser capaz de declararse también ante la otra persona propiamente dicha, a la cara y en voz alta, no por telepatía… Ideal para cuadros clínicos de complejo de Betty la Fea. Ella sabe de esto; ahora mientras habla parece como si estuviera ligando…
En lo puramente musical, este tema queda aderezado por el sabor festivo-latino-tropical de la guitarra.
--Así es como No seré sonó en Tenerife--
A continuación, uno de esos momentos que el público espera desde que empieza a considerar comprarse la entrada. Lento, la canción que la convirtió en ídolo de masas, y que creo que sólo si eres mujer puedes captar en plenitud. Y aún así ellas tampoco saben explicarlo. Desde los primeros compases el público ya manifiesta su júbilo, pegando algunas voces, y marcando el ritmo con palmas. La propia Julieta nos dirige el micro para que cantemos la estrofa suelta (“si me hablas de amor, si suavizas mi vida…” etc). Resulta que ahora ella puede hacer eso, y la peña canta porque se sabe las letras de las canciones, y todo… y eso me provocó el shock número cinco.
Sentido del humor en las pantallas circulares del fondo, cuando vemos cómo un enorme caracol las atraviesa de un extremo al otro. En cuanto al sonido en sí, entre las palmas y la contundencia de la percusión, y contando con que la parte de teclado-sintetizador era un poco más estridente de lo debido, lo cierto es que el conjunto no sonó muy afinado, y se perdió ese sabor dulce, suave y meloso que caracteriza a la canción. Por suerte, ésta queda finiquitada por un espectacular solo de acordeón.
En cualquier caso, la audiencia estaba encantada. Escuché varios comentarios del tipo “es buenísima”, “anda que no se lo curra bien”… y eran observaciones hechas por hombres en muchos casos, ¿eh? La verdad, tengo que reconocer que a mí mismo la función me estaba pareciendo, en general, una pasada.
--Para este corte, el vidrio de Tenerife resulta perfectamente válido y ejemplificativo. Así que aquí lo tenéis--
Después vino Mala Memoria, también del álbum Sí, predispuesto y arreglado para sonar casi más rock que pop electrónico. Mientras canta una Julieta con actitud enojada y poniendo caras desafiantes (la distinguía bastante bien y eran francamente creíbles), sonaban dos guitarras casi blueseras; una de ellas se marcó un gran solo, que en el disco no está por ninguna parte.
Otra vez vuelve a hablarnos esta mujer. Dice que había oído que “la gente de Granada tiene mucho groove”, o no sé qué… De esas típicas cosas que se dicen, claro. Tal y como sospeché por esa mención, comenzó a sonar Oleada, tema ligero y dulzón donde los haya. Casi una canción infantil. Y ahí me tienes a toda la sala García Lorca atendiendo la sugerencia de la cantante y meneando los brazos en alto, de un lado a otro, y se tiraron así pero un buen rato, ¿eh? (y este fue el shock número… he perdido la cuenta). La canción es realmente muy ilustrativa de la evolución de la propia JV.
Aunque haya cientos de personas, a veces, cuando mira para acá, parece que sólo me sonriera a mí. Como si intentara decirme “reconoce que te está gustando, niño”.
Otra vez introduce su tema con un pequeño speech, hablando de amores platónicos, ideales amorosos… viniendo a concluir que “el príncipe azul de verdad seguro que es una persona muy aburrida”. Qué grassia y qué soltura que tiene, admitámoslo. Los mejicanos asistentes al acto, exultantes, se hacen notar con pancartas, banderas, vivas… al verlos recuerdo que pensé, “la próxima vez haré algo para llamar la atención”.
En fin, la canción que comienza es, evidentemente, Limón y Sal, que también causa furor, y que está acompañada por una coreografía en la que participan dos tíos disfrazados de hombres-cerdo.
--Tenerife--
Para presentar la primera de las tres versiones que va a cantar esta noche, Julieta habla sobre la tendencia que -según ella- existe actualmente, dirigida a buscar y enfatizar las diferencias, en lugar de preponderar aquello que nos une… o algo así. La cosa viene de que, hace tres años, ella participó en un proyecto colectivo consistente en “cancionizar” poemas del chileno Pablo Neruda. La aportación de JV se basa en la obra A Callarse; es una composición preciosa, transformada en una especie de pop-soul, con arreglos típicos de Venegas. Los coros de la chica rubia son esenciales para el fenomenal resultado. En el aspecto artístico-interpretativo e incluso en lo que no lo es; hasta el montaje de luces me sorprendió.
--Este vidrio corresponde, necesariamente, a la presentación de la canción hace unos años en Latinoamérica. Una pena que, sin los coros, pierde mucho. Pero aún así se puede apreciar lo bonito que es--
Estoy disfrutando como un enano con este concierto. A pesar de que los temas son más bien cortos. En realidad, también estoy disfrutando ahora, meses después, mientras hago la crónica.
Dulce Compañía, es el ejemplo de cómo trasciende la sensibilidad de esta tijuanense nacida en la California yanqui. Lo digo porque el tema es de los que en principio nos parecerían lo más tontorrón del mundo, pero en ese momento, tal y como se te ofrece… te engancha. Es una de las mejores letras del último disco (parecida en ese sentido a “las de antes”); y suena, dicho sea de paso, mejor en directo que en este cuestionable L.P. Limón y Sal. De los cuatro, el que ha alcanzado mayor éxito de ventas, y también el único que no he adquirido “en la tienda”. Yo, que era julietavenegasmaníaco, y eso me llevó a la inevitable conversión en julietavenegasescéptico (lo que a su vez es menos “heavy” que julietavenegascrítico o julietavenegasrenegado; sólo siendo mejicano tienes legitimidad para entrar en cualquiera de esas dos categorías)… aunque, por lo que a mí respecta, aquel día supe que siempre seré, a pesar de todo, julietavenegasincondicional.
Por cierto, se fija uno en detalles y esas cosas… A mí me gusta bastante curiosear; si no, esta página ni existiría siquiera. Veo que, por ejemplo, de los dos guitarristas, el más alto también hace coros. Parece que en esta banda todos tienen campanilla de porcelana. Menos la teclista, que a veces se pasa de grave. Será porque está más concentrada en no perder de vista sus “chuletas”, revueltas entre teclas, sintetizadores y el panel de control del reactor nº 4. Claro, acababa de empezar con su actual patrona, y no se lo iba a saber todo de memoria, ¿no?
Antes de seguir con el bolo, JV hizo un pequeño elogio a la ciudad que la había recibido para este concierto. Alabó la belleza de los monumentos, la gastronomía local… lo típico. Hete aquí que las diferencias lingüísticas entre nuestro castellano y el de los cuates le jugaron una mala pasada, cuando quiso hacer mención a un plato que habían almorzado ese día y que les había encantado. Ella no recordaba el nombre de la especialidad, y tuvo la nefasta idea de consultarlo con los miembros de la banda… que son muchos, y por pura estadística alguno debía acordarse. El resultado es que tienes a toda una diva del pop internacional, proclamando ante todo un público granaíno, que… “comimos rabo”.
Claro está que allí todos sabíamos que hacía alusión al “rabo de toro”, y por discreción no reaccionamos mucho, aunque resultó un poco bochornoso, y obscenamente divertido.
Se olvidó pronto la anécdota, cuando Julieta ejecutó otra de sus particulares visiones del rap, Donde quiero estar (Sí, 2003). Elección un tanto extraña para un directo; yo personalmente hubiese preferido Otro sol, que sí que hubiese resultado original.
Al terminar con este tema, y durante una pequeñísima pausa, Julieta se colocó sobre una plataforma ligeramente elevada y de dos o tres metros cuadrados de superficie, situada en un segundo plano tras la teclista. Habían bajado las luces, y la teclista hacía una pequeña introducción con su instrumento “limpio”. Mi desconcierto conduce al siguiente shock de la noche, cuando empiezan a sonar las notas de… Sería Feliz, tal vez el tema estandarte del segundo album (Sí, 2000). Tal circunstancia desencadenó una serie de certezas manifiestas:
1º- Yo no miré bien el setlist en su momento. Y sin duda, lo prefiero así. Mi sorpresa fue sólo comparable a mi entusiasmo.
2º- Mereció la pena pagar los 40 pavos de la entrada. El espectáculo vale lo que cuesta.
3º- Julieta PUEDE seguir interpretando pistas de los discos buenos. Es capaz de dar frescura, calidad e imprimir incluso más atmósfera a un tema ya de por sí extraordinario, que nos retrotrae a unos años antes. Muy bien respaldada en las segundas voces, y con ligerísimas modificaciones, como el inesperado solo de guitarra. Al terminar los cuatro minutos de este increíble trance, toda la impresión que se me quedó fue… ¡¡Genial!!
Por lo visto, después de esta canción no soy el único que se quedó extasiado. Sus compatriotas entre el público no paraban de vociferar “vivas” a la cantante, “Julieta te amo”, etc. A lo que ella responde, espontánea y con una ingenuidad no muy fingida, “¡wow!”, “ya me sonrojaste”, y más etc.
Y es precisamente ahora cuando recupera el acordeón e introduce su habitual homenaje a Los Tigres del Norte, versionando La Jaula de Oro, un tema con el drama de la inmigración como telón de fondo, aunque en un tono más bien cómico. Todo hace que, circunstancialmente, alcancemos el clímax de “mejicanidad” de la noche. Aplaudo cada vez con más ganas, a estos Electric Tigres.
Del tirón, JV opta ahora por A donde sea, que supone un giro de 180º en la trama argumental. Sonido meramente pop, pero no falto de intensidad, con un trasfondo autobiográfico. Porque ella es única en todo lo que hace, claro, y lo expresa a cada ocasión. Bonitos coros una vez más para una correcta ejecución, encaminada a ir animando al público de cara a la recta final del concierto.
Y en esa recta final, empeñada ella en llevarme la contraria, conserva el acordeón para tocar ahora ESA canción… la primera canción de ella, escrita por ella e interpretada por ella, que yo escuché jamás… o concretamente aquella mañana de diciembre del 98, cuando los de 40-Tv emitieron, por puro azar quizás, el videoclip de De mis pasos (Aquí, 1997).
Primera y única canción que le haya escuchado, pues, dos veces en directo. Un tótem del rock latino. Con la entonación un poco deformada, pero ¿a quién le importa eso?
Contundencia instrumental que JV aprovechó, como siempre, para presentar a su grupo, con un poquito de blues y de jazz. Así supe de una vez por todas que la nueva teclista (o más bien teclista circunstancial, por lo que he podido comprobar), se llama Laura Vázquez, y el espectacular batera con el pelo a lo afro, de quien tampoco me resisto a poneros una fotillo, es Eddy Vega. Por cierto, acabo de descubrir que Laura, al igual que Cecilia, también tiene trayectoria en solitario y un myspace. Sí, ya sé que no es tan raro, hasta el gato del vecino tiene un myspace… pero ha sido un sorpresón, jo.

--Estas dos fotos no son de Granada, claro--
Continuó luego De mis pasos, y no puedo olvidar el punto de orgullo que sentí cuando constaté que sólo yo y dos o tres más éramos capaces de cantar esta con Julieta. Aún permaneciendo en mi asiento, no paré de pegar botes.
--En este caso, he preferido poneros el vidrioclip propiamente dicho. La ocasión lo merece. Tal vez, como a mí, os cambie la vida--
En el apogeo de la sesión, suena el que se supone que sería el último tema, Me voy, también esperadísimo por el asistente medio. Causó auténtico júbilo y, lo reconozco, estuvo muy bien modulado y sonó mejor que en el disco, como casi todo aquella noche. De lujo. Y también a buen volumen… o al menos, eso es lo que yo percibía, allí, en la décima fila. Más tarde supe que los de las localidades más alejadas o elevadas no escuchaban lo suficiente. En fin, todo tiene algún pero.
Los músicos se retiran ahora al backstage. Mientras, casi en unanimidad, coreamos “Julieta, Julieta” una vez más, y yo aprovecho para anotar dos o tres irrelevancias más hasta que ella reaparece en escena. Lleva una nota en la mano y, antes de continuar, da las gracias a Lori Meyers y a Eric de Los Planetas… “Muy bonitas flores”, dice. No podéis imaginar los celos que sentí en ese momento. Mal rayo les parta. “Y encima, poperos asquerosos”, pensé. Ojalá fuese Lapido el oferente de tal obsequio; en ese caso yo me habría sentido honrado y no indignado. En mi película particular, él es el bueno, y ellos los malos. Que levante la mano el que esté de acuerdo conmigo.
Ahora, en fin, JV terminará de sacar jugo a su último LP. Lástima que se dejó Ultima vez, mi favorita y de hecho una de las pocas que me gusta del mismo, aunque en cualquier caso aquella noche era para dejarse llevar con cualquier cosa, claro… De qué me sirve es, pues, un tango mejicanizado y no muy creíble, todo se ha dicho. A mi parecer, sorprendente y mejorable elección para comenzar un bis. Como si no tuviera más alternativas…
Afortunadamente, vino seguido de Sin Documentos, versión del tema de Los Rodríguez por todos conocido, y para la cual Julieta nos pidió colaboración. En efecto, todos nos levantamos y algunos hasta bailaron; el ambiente era absolutamente pachanguero a estas alturas. “No era mentira que la gente de Granada es muy loca y rumbera”, o algo así nos dijo, la tipa.
Se iba agolpando la gente junto al escenario, cuando Julieta tomó por última vez su acordeón para terminar la jugada con Andar Conmigo, que no podía faltar, claro. Acompañado por un ritmillo a medio camino entre la ranchera, la polca y el Dios sabe qué, yo también me voy acercando a ella y, por consiguiente, dejo de apuntar en mi superlibretilla mágica. Sólo recuerdo que fue un final espectacular, con un bonito solo de acordeón, y chocando las manos con los que estaban allí concentrados. Casi todos/as más jóvenes que yo, dicho sea de paso. Aunque yo mismo, que también estaba allí, después de todo, no me atreví a ofrecerle la mía. La situación me parecía y me sigue pareciendo incómoda aún hoy. En esos instantes, me sentía celoso, abrumado, emocionado, desubicado en mi ensimismamiento. Todo eso al mismo tiempo.
Se acabó. Encienden las luces y muchos se van yendo. Ya no hay artistas sobre las tablas y allí estoy yo, con mis portadas originales del Aquí y el Bueninvento en la mano, olismeando lo que desde mi posición entreveo del backstage. Me despido de mi amiga Carmen, y trato de que me den uno de los setlists que están pegados con cinta adhesiva en el suelo (por no alargar yo mismo el brazo, y con ello atraer tal vez la atención de algún vigilante). Un amable pipa intenta despegar uno, pero por lo visto no hay cojones, oye.
A mí en verdad eso me da igual; aún es temprano, y no estoy solo. Un nutrido chavalerío de las más diversas edades, parece firmemente decidido a seguir allí -con sus padres, claro-, porque Julieta hace un momento había “prometido que saldría a firmar autógrafos”. Así las cosas, no pienso conformarme con un simple papelajo pegado en el suelo y con nombres de canciones impresos.
Y como no aparece JV, después de 5 o 10 minutos nos vamos todos los resistentes a un pequeño hall que hay a un lado de la García Lorca, y en el cual se encuentra una puerta que inequívocamente conduce a los camerinos y entresijos de la sala. Llegamos a juntarnos un grupo de unos 30 o 40 individuos de lo más variopinto. Estamos algunos frikis nostálgicos sin sentido del ridículo -aunque vamos cada uno a nuestro rollo, claro- también hay algunas guiris o algunos adolescentes incipientes; también algunos jóvenes padres y madres.
Aunque el mayor protagonismo lo tienen, claro, los hijos de estos. Son sobre todo niñas, desde los cinco hasta los doce o trece años, que son las que más gresca montan. Las más pequeñas improvisan cánticos como
Julieta Venegas
Que salga por favor
Sin duda a la interpelada la han hecho saber que estamos allí, o en todo caso cabe esperar que ella esté al corriente. No puedo evitar acordarme del bolo de la Copera en el 99. Comparado con lo presente, parece que allí soy el único que es consciente de que la situación no es verosímil. Mi incredulidad es total. Pero mi voluntad de aguantar por la posibilidad de conocer a la artista en persona, también lo es. Como inspiración me vale una chica rubia de unos 11 años, cautiva del fervor y la ilusión que es propia de esas edades y, tal vez, aquejada de un problema de hiperactividad latente. Junto con varias personas más, aporrea la misteriosa puerta repetidas veces… pero esa puerta sólo es abierta desde dentro, para dejar que entren o salgan pipas en pleno trajín, o para que el segurata nos enseñe su cara de pocos amigos y diga algo desagradable.
No obstante, por ahora nadie se amilana, e incluso algunas madres de niños increpan al empleado o le recriminan su actitud, tanto estando él presente como no estando. Por lo que a mí respecta, me limito a permanecer allí, de pie, discretamente, alimentada mi esperanza silenciosa con la de los demás. Después de todo, parece que toda esa gente tenga incluso más interés que yo. Resulta paradójico, ya lo sé, pero tod@s los que estáis leyendo esto sabéis que, por supuesto, en el fondo la realidad no era esa, sino todo lo contrario.
Nunca podré olvidar cuando una pequeña, un tapón que no rondaría el metro de altura, se acercó a mí, levantó la cabeza y me miró con ojos temerosos, llenos de una incertidumbre y preocupación imposibles de disimular. Era toda inocencia, toda ternura… y tenía, en la frente, pintado un nombre: JULIETA.
……………….
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Aquello ya no fue un shock.
Aquello fue la CATARSIS definitiva del día.
Aquella carita, querid@s lectores/as, representa para bien o para mal aquello en lo que ha devenido un exponente del rock latino alternativo después de ser catalizado y masificado…
Ser padre…
matar a la Venegas…
… no sabría decir cuál de los dos impulsos me atrapó con más intensidad en aquel momento.
A modo de epílogo, decir que Julieta no apareció, no. Y que yo fui el que más aguantó allí plantado, seguido de cerca por la chica rubia, su amiga o prima o lo que fuese, y su abnegado -aunque hastiado- padre.
No valdrá la pena mencionar que los pipas nos dirigieron mensajes confusos y contradictorios que tampoco estábamos predispuestos a creer.
O que me planteé explorar escaleras secretas del Palacio de Congresos, pero no lo hice.
O que, una vez en la calle, me harté de dar vueltas alrededor del mismo, como un alma en pena.
O que pensé que, al final, Julieta aparentó más aplomo y elegancia de las que realmente atesora.
O que averigüé que se alojaba en el Hotel Saray, que está allí mismo, como sabéis… pero a qué levantarse a las 7 de la mañana el día siguiente, si ni siquiera sabía si serviría de algo.
Después de todo, no lo siento por mí, sino por ella. Se fue realmente apenada y descorazonada…
-- Por si a alguien le interesa, aún existe la posibilidad de saber lo que se dijo del concierto en Ideal (gran artículo), o mismamente en Indyrock (sólo el primer texto, Todavía quedan canciones de amor) --
Gracias por leer
PD: ¿Verdad que se os ha hecho corto?
Por: CdelaV | Conciertos | Nos echamos unas birras, 4 concretamente | Referencias (2)
La virgen primo, para leer este post tienen que concurrir dos circunstancias:
1- Tener mucho tiempo.
2- Y fundamentalmente que te guste mucho la Venegas.
No obstante lo intentaré poniendo en práctica aquella técnica de lectura rápida que aprendí hace mucho tiempo, en una escuela lejana.....Lo peor es el requisito 2, pero con esfuerzo y afán de superación creo que lo conseguiré. Ya te cuento luego.
Juanma | 26-09-2007 17:48:05
Al fin lo conseguí, Dieg. Pero ha merecido la pena. Para no haber escuchado nunca más que un par de temas de JV casi si flipo el concierto al leer tu post. La verdad es que como buen Alonso soy un poco vaguete, y no he leído ninguno de los 2 articulos anteriores que reseñas al principio, por eso no acabo de entender del todo tu extraña relación con esta diva, aunque supongo que debe ser algo así como un amor platónico que pudo haber sido algo real en el concierto ese del 98 o 99, en fin.
Buenísimo esto del rabo de toro:"El resultado es que tienes a toda una diva del pop internacional, proclamando ante todo un público granaíno, que… “comimos rabo”". Hia puta que verguenza pasaría cuando alguien le tradujera al español lo que acababa de decir, me descojono,¿no habrá colgado nadie ese momento en youtube?
Por último, referente a esto: ""da las gracias a Lori Meyers y a Eric de Los Planetas… “Muy bonitas flores”, dice. No podéis imaginar los celos que sentí en ese momento. Mal rayo les parta. “Y encima, poperos asquerosos”, pensé. Ojalá fuese Lapido el oferente de tal obsequio; en ese caso yo me habría sentido honrado y no indignado. En mi película particular, él es el bueno, y ellos los malos. Que levante la mano el que esté de acuerdo conmigo"", estoy totalmente de acuerdo contigo y levanto la mano y el brazo energicamente y con behemencia les digo a esos que son unos poperos asquerosos, y unos músicos sobrevaloradísimos, y unos drogatas que poyas, y unos mierdecillas, y unos politicuchos musicales que regalan flores pa salir en la foto y promocionarse la mae k los parió. He dicho,huevos.
Ala a dormir k mañana hay que currar.
Again | 27-09-2007 01:26:54
Jejeje, que grande eres, Juanma.
No dudes en leerte las dos anotaciones que reseño, aunque sea después de haber leído esta crónica. Sin duda responderán a muchos de tus interrogantes.
Un abrazo.
ColegadelaVega | 01-10-2007 02:47:33
hey! muchas felicidades... logre leer tu nota completa. me trajo muchos recuerdos, puesto que he ido a 7 conciertos de julieta en total y cual crees que fue el ultimo? por supuesto que el unplugged. es muy buena en vivo y se lo que se siente... vamos, yo tambien soy fan desde "aqui". supongo que ahorita debes tener unos 27 años, como otro amigo que se encuentra en las mismas que tu.
la mejor de mis vibras, saludos!
nico | 28-05-2008 04:20:03
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Todo el mundo habla... | 2008-03-02 19:52:38
[...] concierto de la Venegas.
Que se ponga uno a recopilar hechos anecdóticos, pa esto...
Si es que...
:P
Por: CdelaV | Humor | Nos echamos unas birras, 0 concretamente | Referencias (0)
Pasándonos el litro...
[...]
Concierto: Joe Satriani | 2008-05-07 17:25:44
[...] ya he dicho en alguna ocasión, recuerda a un tazón del desayuno o a un teatro romano. Y la acústica me tenía un poco preocupado, porque en un espacio como éste puede ser muy buena, pero hace falta el equipo adecuado y la suficiente potencia [...]

Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA
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