Miércoles, 28 de noviembre de 2007
[BLINDFALL + JIGKOROVA + IN-UNDO + AFTER PROZAC]
-Fecha: Sábado 6 de octubre de 2007.
-Hora: Desde las 23:00 hasta las 3, con bastante puntualidad. Aunque yo llegué a eso de las 00:30.
-Lugar: Sala La Telonera (Armilla).
-Precio: gratis.
-Vídeos: Hay alguno que otro... ya concretaré. Lo que no tengo son fotos.
--Fotos: Olvida lo que acabo de decir. Sí que tengo fotos, pero sólo de los After Prozac. Y de hecho, es porque ellos mismos me las han pasado.

A mucha gente pudiera parecer que voy a conciertos como si fuera un friki... o un fanático... o una especie de "periodista”, como me han llegado a decir... en definitiva, que puede pensarse que para mí sea esto algo más que un simple hobby; pensemos en una obligación autosugerida, o en una obsesión. Lo cierto es que a veces o en parte es así... pero hay otras veces que voy sólo porque me apetece, o por echar el rato, o por echarme algo por el gaznate, o porque el cartel es curioso, o porque a esa hora no tengo nada que hacer, o porque alguien se viene conmigo (hecho éste absolutamente excepcional).
Así pues, no será este un relato exhaustivo, ni, abstractamente hablando, una crónica al uso. Por algo han pasado casi dos meses… Ya casi parecía que no iba a salir nunca. Pero recordad que este sigue siendo un weblog de un tío que escribe lo que le viene en gana, cuando le viene en gana.
De todos modos, me apoyaré convenientemente en el material sonoro que las bandas –o la mayoría de ellas- han facilitado, de una manera u otra. Este material es circunstancialmente significativo para el caso de los After Prozac, bendecidos por el reciente advenimiento de su L.P., Break ups.
Justamente por estas novedades musicales, y otros factores, la visita a la Telonera aquella noche, podía resultarme interesante y provechosa, amén de divertida, aunque no la hubiera asumido como una necesidad, sino como una apacible salida de sábado por la noche.
Mi propio retraso apacible me privó de comprobar como había ido evolucionando la afluencia de público hasta mi llegada, asunto que siempre me suscita curiosidad. En este tipo de eventos, la presencia de las propias bandas, con los amigos, familiares y demás incondicionales de cada una, ya supone una cierta garantía de éxito. Y a veces la cosa se dispara. Aquella noche, sin llegar a tanto pero razonablemente poblada la sala, fueron los Jigkorova, que estaban tocando cuando yo llegué, quienes gozaron de más audiencia. Desde que yo llegué, al menos. Así, gentes entretenidas, aunque no entusiasmadas o dando saltos, presenciaban la actuación de este grupo muy de actualidad, ganadores de la última edición del Festival Espacio Libre, en la categoría de Rock Alternativo –supongo-. Y si las palabras “contemporáneo”, “alternativo” y “vanguardia” serían característica común de todo lo que podría escucharse aquella noche, los Jigkorova eran, sin duda, lo más exclusivo de la oferta.
Un grupo reciente, pero cuyos miembros tienen larga experiencia por separado –se les ve cercanos a los 30-; el curriculum de cada uno dio lugar a un curioso compendio de canciones de rock progresivo que dan forma a una pretensión que era totalmente novedosa para mí: el emocore. Si pedimos ayuda a la SuperWiki, (gracias, guapa) podemos hacernos un brainstorming con los conceptos clave de este género; cosas como “ritmo y música intensos y contundentes”, “letras caracterizadas por abordar variadas emociones y estados de ánimo”, “cambios de ritmo y crescendos”, “combinando estallidos de furia, con sonidos más apacibles”, “no hacer música puramente comercial”, “expresar emociones genuinas”…
Desde luego que podemos encontrar todo eso en la maqueta Jigkorova2 (su segundo trabajo, como su propio nombre indica), que regalaron en la barra al finalizar su actuación. Encontramos guitarreo denso, riffs rebuscados o punteos líquidos, uso y abuso de efectos, distorsiones, cosas sampleadas…
…y acompañado por una voz profunda y algo ronca, como de alguien que ha fumado mucho o acaba de levantarse, o ambas cosas. Parece un eco de sí misma. Como un Tom Lardner metido a moderno, que toca el bajo y que cuenta historias llenas de alucinaciones… o las recita, más bien. A este respecto, tengo que objetar que me parecen un grupo estilo Dover: son españoles, cantan en inglés, sus letras parecen complejas y elaboradas, y al final para qué, si no te enteras de nada… vale, sí, es cierto, hablo por mí. Pero es lo que pienso; parece fácil escribir canciones en inglés, aunque no sea tu lengua materna ni la de los que te escuchan. Pero también puede ser contraproducente. Aunque al menos parece que el de Jigkorova sabe lo que está cantando.
Todas estas son observaciones que puede hacer cualquiera, sólo escuchando el E.P.. O también descargando gratuitamente su primer trabajo desde la página web. O visitando su myspace. En Jigkorova2 encontramos siete temas, casi todos muy largos, con títulos muy largos también, y que, más que una progresión lineal, son “carreteras llenas de curvas”, con distintos terrenos, texturas, ritmos, y armonías muy distintas a lo que estamos acostumbrados el común de los mortales. No conseguirás aprenderte de memoria ninguno.
Mis favoritos son el primero, Conversations after the rare night, el segundo -Bad bug never dies- -y no sólo porque tenga un nombre gracioso- y tal vez el tercero. Casualmente, son los más cortos. Y también, los que más podríamos asociar a lo que solemos llamar rock, o aproximar a todo eso del garage, el blues o hasta el funk. El resto, me llegan a cansar un poco; con sus largas estrofas y fragmentos instrumentales, redundan en el dibujo del sentimiento y pueden llegar a atiborrarte con él. Aunque al menos, en los dos últimos - Screaming of the god’s hound y Soil- tenemos quizás la mejor ocasión de comprobar la potencia vocal del cantante, quien, sin cambiar ni una pizca su tono desgarrado, mantiene todas las notas sin problemas. Cuando canta, es él quien alberga la carga emocional de la música. Y también, desde luego, la línea melódica. No encontrarás en Jigkorova una guitarra que repita lo que ya nos han cantado, ni que se le parezca siquiera. Los cánones de este grupo, son otros.
En cuanto al directo en sí, tengo que decir que NO me agradó en exceso, como concierto. Cuando fui, sabía que no iba a encontrarme precisamente a un grupo para quinceañeras, pero es que ni podía ponerme a dar botes, ni absorber las canciones en su conjunto, ni tampoco relegarlas a una música de fondo. Aunque, por otro lado, disfruté porque era algo totalmente nuevo para mí, y creo que nadie debería desaprovechar la oportunidad de escuchar algo original, diferente y bien tocado (como esto), por lo menos una vez. Su personalidad e interés creativo son incuestionables.
Sobre el escenario, los músicos son ejecutores sobrios y seguros, técnicamente impecables; están concentrados y van a su rollo (no parece que les importe si te gusta o no). Pero quizás es precisamente por eso que me resultan un tanto gélidos. En su trabajo de estudio, han conseguido un halo evocador y una severidad que no me enganchó tanto en el directo… para el cual, por lo general, yo recelo del atmosférico. Prefiero el Diesel :P (Copyright © 2007 Chistes Malos del Barón de la Birra™)
Bajo estas líneas podéis ver una instantánea que data de la pasada primavera, en una semifinal del último Espacio Libre. Como nuestro concierto, también tuvo lugar en la Telonera.

Ir a un concierto con mi hermano está bien. Siempre que no se emborrache y se ponga insoportable, claro. Los cinco últimos años se los ha pasado principalmente en el extranjero, así que me cuenta cosas. Me habla de los sitios a los que va, de la gente que conoce o de los follones en que se mete. De Londres, de Alemania... Y yo con mi cerveza en la mano, tan contento.
“En Leipzig, con un grupo así, estaría todo el local lleno. Y todos bailando y dando saltos, desenfrenados”, recuerdo que me dijo. Sí, vale, no serían esas sus palabras exactas al 100%. Pero la cuestión es que todo esto, me lo decía mientras sonaban los In-Undo. Y cuando hubieron pasado unas tres o cuatro canciones, ya animados, ahí nos tenías a los dos, de pie y meneando la cabeza. Por una vez. Y con mi cerveza en la mano. Y alrededor, no mucha gente, y la mayoría impasible. Y yo pensando, “no saben lo que se pierden”.
Con una descargas guitarreras y unos redobles y bombos de batería contundentes por igual, este grupo fue para mí la sorpresa de la noche. No porque me fijara en mil detalles, o porque sus canciones y letras agresivas me llamaran especialmente la atención, sino simplemente por lo bien que me lo pasé.
De todas las bandas de la noche, esta era casi seguro la más antigua -2001-; incluso ya había oído hablar de ellos cuando participaron en el Emergenza 2005, en la misma eliminatoria que Anatolia –ellos se clasificaron; nosotros no-, aunque no recuerdo si ese día los llegué a escuchar siquiera. Además, por aquel entonces también estaban en La Chana-Blues. Hoy creo que mantienen la formación intacta, pero en siete años han pasado períodos en standby, o alejados de la escena. Así, probablemente eran, de los 4 nombres, el que menos estaba en boca de la gente. Los menos “modernos”; los menos “de moda”. Y eso que ellos también han grabado una maqueta este año…
“El cantante parece Bunbury”, me dijo mi hermano. Efectivamente, allí en La Telonera, su voz sonaba con un parecido evidente. Lo cual me hace pensar en cuántos grupos hay, cuyo cantante parece querer imitar al zaragozano. Porque, en todo lo que ha sido el rock español de las dos últimas décadas, duro, “blando” o en cualquiera de sus facetas, el legado de los Héroes ha sido compartido probablemente por todos. Están en nuestra memoria colectiva. En cierto modo podríamos considerarlos como los Beatles de España. Y habrán sido muchos los fans del grupo (o los que, sin serlo, siempre adoraron a Bunbury, quizás de forma clandestina), a los que les hubiera gustado escucharlo cantando otros palos…
Otros palos como el nu-metal que –no lo he dicho aún-, es lo que hacen los In-Undo. Aunque he de reconocer que, cuando unos días después entré en su myspace, vi los vídeos y escuché los temas, me parecieron más duros de lo que recordaba haber visto. Y el cantante, más gutural y menos melódico. Aunque siguen siendo buenos temas de nu-metal; con la intensidad necesaria; con sus partes muy bien ensambladas; con sus letras elaboradas y directas –en castellano-, sin frases casuales y sin “palabras clave”… Yo destacaría El principe cobarde, que toca el tema de la violencia de género. La temática de denuncia social les va bastante.
Quizás no serán el próximo grupo del momento. Quizás no los escucharía por gusto tumbado en la cama. Quizás son más contundentes que sinfónicos. Pero su directo es efectivo. Para mí, al menos. En él se muestran animosos y cañeros. Y… ¡ah sí, un detallito que se me olvidaba!, recuerdo que en más de una ocasión le dije a mi hermano, “escucha qué de puta madre está la línea del bajo”.
Para terminar, era el turno de los héroes de la noche, After Prozac, que tocaban por segunda vez ese día. Tres horas antes habían estado en Planta Baja, teloneando a los Liquid Sun. Así, los habían dejado en el último lugar, y lo primero que hicieron ellos sobre el escenario, si mal no recuerdo, fue agradecérselo a los demás grupos. Cabe destacar que ellos, igual que los Jigkorova, estaban de enhorabuena: acababa de editarse su L.P., Break Ups, y en un muy breve plazo iba a ponerse a la venta. Puedes escucharlo íntegro en esta página.
Y dicho esto, centrémonos en el grupo en sí… veamos, si esta era la enésima variante de rock-alternativo-emparejado-con-otras-cosas que contenía el cartel del aquel día, la otra cosa que ejercían los After Prozac, era el grunge. O el neogrunge, más bien.
Puesto que el grunge en vivo es una experiencia en la que yo era casi neófito, empezaré por hacer un boceto del mismo: en el grunge, todos los elementos desde la melodía hasta las letras, pasando por el sonido de los instrumentos, el de la voz y por la propia actitud de los intérpretes, parecen estar presididos por una actitud apática o “pasota”, por así decirlo. La/s guitarra/s suenan rasgadas, distorsionadas, “sucias”… y no demasiado rápido, porque esto no es el punk. Y, por supuesto, las canciones grunge suelen ser un poco “matraca”. Repetitivas, vaya.
Por su parte, los After Prozac cumplen algunos de estos requisitos: a veces, tienen estrofas y estribillos machacones; también suelen rasguear una de las dos guitarras, mansamente o con acelerado frenetismo. El tono del vocalista es absolutamente grunge, pero a veces suena también enérgico y emocional, demonios.
Por lo visto –y afortunadamente-, estos chicos no eran lo suficientemente vagos como para hacer simplemente grunge. La postmodernidad ya pasó, y es hora de buscar fórmulas actuales; eclécticas, sí, pero justificadas con calidad interpretativa y creaciones sólidas.
De esta banda me gusta que hay dos guitarras muy bien aprovechadas –ni una sola vez recuerdo haberlas visto tocando lo mismo-. Me gusta el original uso del bajo, con diversos matices y con protagonismo notorio en comienzos, finales, y para cerrar estrofas; diría que a veces le dan un papel restringido precisamente para lograr ese efecto. Me gusta que los dos guitarristas hagan coros muy buenos y adecúen las voces para defender temas de muy diversos tipos. Porque, veamos, en el L.P. es variado, y en él encontramos opciones con aires post-punk o hard rock, hasta casi baladas mojabragas, como diría alguien que conozco. Todo ello en inglés, eso sí.

Puesto que he escuchado el disco íntegro unas cuantas veces, procederé a hacer un pequeño recorrido por el mismo. ¿Habíamos hablado de grunge?, pues bien, el tema que más fácilmente etiquetaríamos de ese modo, probablemente es Run away… pero como esto es neogrunge, pues todo suena con un ritmo más rápido, más acelerado, más denso, a varias voces, y combinando un rasgueo limpio con un wawa por el otro altavoz. Para mí, de lo mejorcito que han grabado.
Hay otros temas que recuerdan a este, como Please Don't o Dreams, próximos al rock de los 90, en los que se extraen sonidos más sutiles a las cuerdas, pero en los que se repite la fórmula de una voz apática o incluso susurrante sobre una instrumentación densa y un ritmo más rápido.
Alone, también es un tema veloz y agitado, hábilmente escogido para abrir el álbum, y estas canciones contrastan con la que sería la parte más lírica del mismo, que es también la más lenta. En Sand through my hands hay arpegios sobre unas ligerísimas estrofas, y potentes riffs en un estribillo desatado. Y Spring will come, que cierra el disco, es decididamente una bucólica balada popera, para la que parece que se nos va preparando con la pista anterior, Forever. Y, justo en el ecuador del L.P., el plato fuerte: Country of two, neogrunge-alternativo por definición. Pausada, depresiva, conmovedora… podrían haberla hecho los Pearl Jam.
También mencionaría The Grey Man, tema que se convierte por momentos en un punk animado y festivo.
Aunque probablemente sea Impassive, el “himno” del grupo, el que mejor refleje la actitud del mismo sobre el escenario. No hay lugar para la desidia, sólo vemos energía, compromiso con el público y, en definitiva, cómo cinco tíos se lo dejan todo en el intento. “Aquí estamos, y allá vamos”, dice su canción.
Y en efecto, aquí está el grupo más joven de la noche, pero que va lanzado sin complejos a donde la música les lleve. Con un disco bien trabajado, y el deseo de defenderlo en vivo, respetando las melodías y aportando su explosividad intrínseca.
De hecho, hay que decir que están volcados con la promoción de este Break Ups, paseándolo por doquier y recurriendo a todos los medios disponibles. Con decir que fueron ellos mismos quienes contactaron conmigo a través de mi página, cuando yo aún no los conocía...
Fíjate que, por una vez, tuve la iniciativa de ir a saludar a alguno de ellos después del concierto, y comprobé que eran tan amables y abiertos en el contacto personal, como en su versión cibernética. Por cierto, se encontraban cansados –lógicamente-, pero muy satisfechos del día.

En realidad, yo he escuchado poquitos grupos realmente conocidos, pero diría que el L.P. puede gustar a los fans de Pearl Jam, Nirvana, Soundgarden, o, por qué no, los Red Hot Chili Peppers. Su disco puede adquirirse en las tiendas Tipo (si mal no recuerdo), o en la página de la casa editora, CUUC. El precio es 6’66 €… y, al principio, pensé que este guiño al satanismo no encajaba con mi imagen de ellos… pero luego comprobé que todos los discos de CUUC se venden a ese precio. Por cierto, estos tíos, como todo el mundo, también tienen un myspace.
Lo último que diré en relación a After Prozac, es este triple mensaje personal dirigido directamente a ellos:
1º- Espero que os haya ido estupendamente la gira de otoño, que os ha llevado a distintos puntos de la península.
2º- Sueño con hacer lo que hizo vuestro cantante... me refiero a cuando le dedicó un tema a Inga*. Y no es por nada, pero diría que a ella le gustó ;)
3º- He descubierto vuestra Hidden song. Para ser exactos, me pegó un susto de muerte.
*Por si alguien no lo sabe, Inga es la cantante de Blindfall Sí, ese grupo que tocó el primero y al que me perdí en aquella ocasión porque llegué a las horas que llegué. Paradojas de la vida, el único vidrio que hay colgado con alguna actuación de esa noche es… un vidrio de Blindfall versionando Seven Nation Army, de los White Stripes. Nada menos. Y yo me sorprendí porque todo dios llevaba una camiseta de ellos… De los Blindfall, digo.
Pues bien, con ese vidrio me despido.
Ha sido un placer volver a colgar una crónica.
Por: CdelaV | Conciertos | Nos echamos unas birras, 2 concretamente | Referencias (1)
saludos joven!! en otra ocasion contactanos que te mandaremos mu gustasamente afotos!!
Te perdonaremos el haber visto a todos los grupos menos a nosotros... puedes resarcirte este jueves 6 de dic. que tocamos en el tren de gratis con otras dos cachobandas...jejeje
un saludillo!!!! y muchos ánimos para seguir con este proyecto!!
chema | 30-11-2007 18:29:58
Oye, pues el caso es que sí os he visto en directo... pero no ese día, claro.
Fue en la final del Emergenza 2006, en la Copera. Es otro de esos conciertos que están en la categoría de "no-encronicados". Porque unas veces hay ganas, y otras no :P
Tengo que decir que hasta entonces nunca había escuchado Blindfall, y me gustasteis mucho. A diferencia de la mayoría de las bandas que tocaron auqella noche, por cierto.
Muchos ánimos y seguid así vosotros también.
Hasta pronto!!
ColegadelaVega | 01-12-2007 00:52:03
URL para referencias o trackbacks
Festival: Dale al Coco (2º día) | 2008-03-12 21:57:51
[...] una crónica bastante curiosa, porque, más que crónica, fue una revisión exhaustiva del disco. Ole mis cojones :P
Lo bueno de esto, es que ya conozco su repertorio, y creo que he conseguido reproducirles todo el setlist sin un solo error. C [...]

Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA
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