Lunes, 19 de mayo de 2008
¿Para qué quiere alguien construirse una página personal en internet?
Es algo que tiene más signicado que la mera práctica de la escritura. En el fondo, siempre tiene que ver con el propio ego. Es un medio para sacar algo más de tí mismo, y enseñarlo. O redescubrirte. Reinventarte.
También puede ser una manera de llamar la atención.
Cuando empecé con esto, ni borracho me habría imaginado lo que podría suponer. Ni borracho habría imaginado que llegaría a hablar de tantas cosas de la manera en que lo hago. Y, aunque creo que soy abierto y sociable a pesar de tener poca iniciativa y una cierta frialdad, desde luego que ni por asomo habría yo sospechado que llegaría a conocer a tanta gente nueva.
Personas muy diversas, cada una con sus peculiaridades y sus ilusiones. Grandes, chicas, chicos, jóvenes, mayores, medianas, cuadradas, melenudas, calvas, orondas y delgadas, tremendas y diminutas... Concierteras, burocráticas, melómanas, rítmicas, virtuosas, pecadoras, formales, materiales, virtuales, físicas, químicas... Simpáticas, introvertidas, alegres, irritables, irascibles, imprescindibles, sosas, saladas, azucaradas, ochenteras, vanguardistas, conservadoras, viajeras del tiempo y del espacio... Trabajadoras, aplicadas, comprometidas, soñadoras, despiertas, imaginativas, modestas y fanfarronas, hiperactivas y remolonas, pachangueras y caseras, gaseosas y revoltosas...
Se puede aprender mucho de cualquiera de vosotras. Sin pretenderlo, he llegado a enriquecerme, y a ser un poco más de otras. De hecho, sin saber cómo, os hablo en femenino del plural.
Mis días ya no son como eran; son mucho más completos. Ahora sé que me faltaba tanto por conocer... Pero lo mejor de todo es que también sé que, si llego a los ochenta años, a esa edad me seguirá faltando tanto por conocer...
Y todo por esta dichosa bitácora... ¿o era yo desde el principio? pero quizás no me conocía como me conozco hoy. O no me daba un respiro.
El hecho de conoceros, y que me visitéis aquí en mi casa de palabras, es algo a lo que sólo puedo responder con un enorme GRACIAS. Por todo.
Sin embargo, si estoy escribiendo esto en este momento, es porque... hay un problema.
Al principio, hace tres años, yo me inventé esta página para hacer no se sabe muy bien qué. Lo único que tenía claro, a quién tenía en mente.
Pensaba en mis personas más queridas; en contar ciertas historias que no podía negarles a ellas. Historias que las animaran, que las estimularan a aprender lo que yo estaba aprendiendo, y a conocer aquello de lo que se estaban privando. Esto tenía que ser algo más que un cuaderno de viaje; también tenía que servir como manual básico.
Eso es lo que pretendía y juro que lo he intentado. Pero está claro que no he sabido hacerlo. Aunque haya mejorado mi vida. Porque, a día de hoy, no he logrado todavía conciliar sus distintas facetas.
Yo soy un solo individuo. Sin embargo, tengo que moverme entre compartimentos estancos, círculos apenas tangentes, y eso hace que a veces me sienta como un clon de mí mismo. Es absurdo. Y no quiero tener que explicarlo todo desde el principio, otra vez.
Una persona que por desgracia ya no está entre nosotros, pero a la que recordaré siempre, me dijo una vez que lo que más le gustaba de mí era mi temperamento. Lo bien que me tomaba las cosas. Y debe ser así, porque quizás, algún otro en mi situación, ya habría desarrollado algún tipo de tensión esquizofrénica.
Durante la carrera, mis hermanos me recomendaban que me fuese de erasmus. Ahora veo que estoy de erasmus cada fin de semana.
Y en mis viajes os he conocido a todas vosotras. Me habéis cambiado la vida. De nuevo, GRACIAS.
Pero lo cierto es que, a día de hoy, no tengo apenas alguna prueba de vuestra existencia. Sois fabulosas. Tanto, que temo que sea mi mente necesitada la que os ha creado. Habéis aparecido, y no logro que las piezas nuevas encajen con las de antes, porque ni siquiera las puedo situar en el mismo plano.
No he podido arrastrarles. La única excepción a esto, es mi primo Juanma. Mi incondicional. Mi último nexo con la realidad.
Pero a él, no necesitaba seducirle, ni convencerle de nada. Él siempre está ahí, todo lo que puede.
A quien más echo de menos, es a todos los demás.
Y la culpa debe ser mía. Pero no os inquietéis. Seguiré esforzándome por lo que quiero, y, mientras tanto, viviendo.
Por: CdelaV | Otras coserías | Nos echamos unas birras, 2 concretamente | Referencias (0)
purpleniya | 20-05-2008 01:31:05
Endeluego, Ana... pero es que hasta de la imaginación se harta uno.
¿Cuánto tiempo voy a tener que seguir asumiendo que las "personas reales" no van a conciertos?
En fin, a pesar de todo la realidad reserva sorpresas mucho más gordas que lo que la propia mente es capaz de engendrar :P
ColegadelaVega | 20-05-2008 23:52:39

Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA
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