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Birra con Ginebra

Viernes, 21 de noviembre de 2008

Concierto: Lapido

-Fecha: Sábado, 18 de octubre de 2008.
-Hora: Empezó bastante puntual, a las 22:30 o así. Yo llegué a las 23h. Se rompió la racha; tarde o temprano tenía que pasar.
-Lugar: Sala el Tren.
-Precio: 12€ (anticipada). En taquilla eran 15. (Gracias Juanma, y mil perdones por las molestias)
-Videos: Yo pensé que habría la tira. Pero resulta que sólo he encontrado los que colgó un tal huevogordo. Gracias. Tu nombre te hace justicia.
-Fotos: No tengo, y tampoco las necesito. Todos conocemos de sobra el aspecto característico que presenta la unidad humanoide Jose Ignacio Lapido.

-Dedicada a: Pablo, que al final no pudiste ir, a pesar de que llevábas semanas salivando. Y dándome la lata, también.

Bien, pues allá va otra vez la nave del misterio, o la nave del freakerio, más bien, dispuesta a surcar las salas de conciertos en pos de una nueva crónica, con la que resarcirnos de la plúmbea, la indescifrable, la ilegible, la insufrible parrafada que le dedicamos a Nada Surf.
Este texto ha de ser ameno, luminoso, festivo, entusiasta, a la altura de encuentros egregios como el que nos ocupa, bendecido por las euforias paralelas de una de esas veladas reveladoras de que la noche se inventó en un sábado. Simularé ser el de entonces, el corazón y los pulmones henchidos de felicidad, respirando libertad, porque al siguiente amanecer no me esperaban pesados paquetes de periódicos, sino mi fiel colchón durante horas -y me dejé las cuerdas gritándolo a los cuatro vientos, escribiendo con tinta invisible "mañana no trabajo, yuju", en la puerta de los inodoros-.

El ritual colectivo se define porque una vez al año, todos los feligreses acudimos diligentes a la cabalgata de Reyes Magos, al encuentro del alcohol en el día de la Cruz, y al concierto anual de Lapido. El Producto Local Neto, el mejor letrista de España, quien, en una de cada tres, nos estará brindando su 'X' disco en solitario.
Esta vez el retoño se llama Cartografía, y viene con un pan bajo el brazo. Pan en forma de un libro titulado En cada Lamento que se hace Canción, escrito por Jordi Vadell, que hace un repaso interpretativo de todas las letras del Poeta Eléctrico desde su primera época con los Cero. Percibo una avergencia en la Fuerza: mi síndrome de catalanofilia adquirida ha aumentado cinco puntos por lo menos.

Así que, estábamos en una semana de entrevistas y presentaciones por doquier, en las que el artristra, siempre a la altura de sí mismo y con el aplomo que le caracteriza, acompaña al tal Jordi en ruedas de prensa, aportando aquello de...
"...bueno, pues sí, mmmmmm, parece que este hombre ha hecho un libro sobre mis creaciones",
"...y está bastante bien, oye",
"...sin duda no se hará rico con las ventas",
"...pero la proeza habrá merecido la pena",
"...y lo bien que nos lo pasamos", etc etc.
Todos los periódicos parecen apuntar que esta vez ha sentado cátedra en lapidosidad. Ahora serán otros los que saquen discos y hagan música de un subgénero que ha de llevar su nombre, ¿no?
Lapidosidad era, pues, lo que se respiraba en el ambiente en tales días. Pasabas un tiempo en la calle y sin darte cuenta, habías inhalado media cajetilla de Filter Lucky Lapido's. Sin comerlo ni beberlo. Ni fumarlo.


Esto que véis, es el grupo '2000 Locos' versionando Rincones Secretos, en acústico, durante la presentación del libro.


La caricatura la realizaron en el blog de Irreverendos.com, acompañanado a esta larga entrevista a la que le sometieron. Lo otro es la portada del libro.



Hay que reconocer que la cosa no empezó bien. Varios de mis primos mayores quisieron apuntarse a esta velada en la Tren, y entre ellos el gran Juanma, hoy un hombre casado, que vino expresamente ese fin de semana, y a quien yo encomendé el engorro de conseguirme una entrada por anticipado. Absolutamente descortés por mi parte, que a fin de cuentas era él quien nos visitaba, y yo quien disponía de tiempo para prever.
Mal hecho, desde luego, pero lo peor fue que, después de que en toda mi vida nunca hubiera ido a la Tren por otro medio más que en mi propio coche, decidí en aquella ocasión confiar en el transporte público, ya que las circunstancias me eran favorables de cara a la vuelta. Cuarenta minutos de reloj, me tiré esperando a un 4 que no llegaba, en un tiempo en el que ví pasar varios 11. Santo Tomás, una y no más.

Abarrotadísima, toa Graná se había reunido para la oración, y en el momento de mi entrada el imán recitaba Sigo esperando, única concesión que haría al primer disco. Porque, lógicamente, casi la mitad del setlist habría de estar dedicado a esa Cartografía suya, de la que debieron sonar dos o tres cortes que no escuché. Como pensando en mí, dicen que lo primero que sonó fue Demasiado Tarde, extraña elección teniendo en cuenta que es la última de un LP, Música Celestial, y que no supone un gran despliegue ni una rápida entrada en calor... claro que todo es distinto cuando marcha al designio de la lapidocinética. Luz de ciudades en llamas completaría la lista de las cosas que me perdí.

Siguió Lapido desarrollando su último album. Intercalaba con alguna canción de 091 -Zapatos de piel de caimán, un gran momento, o Sigue estando Dios de nuestro lado-, un poco suavizadas por esta formación ya clásica que transforma y se transforma a través del catalizador lapidoso.
También hubo mucho espacio para el penúltimo L.P., En otro tiempo, En otro lugar, con la meditabunda No digas que no te avisé, la cañera y rockabilly Más difícil todavía, y las grandes letras de De espaldas a la realidad o la imprescindible La antesala del dolor, joya de la corona, exponente de la 'lírica para todo momento' con que nuestros paisanos de varias generaciones dan rienda suelta a su emoción y acompañan al héroe de sobrio carisma en un clandestino juego de identificación.

"Te seguiremos, aunque no levantaremos el tono para proclamarte", y a cambio, "Yo nunca quise dejar la música, de modo que aquí seguiré". Esos son los términos del acuerdo. En virtud del mismo, persistirá la segunda ley de la lapidocinética, por la cual el maestro mantiene el privilegio de hacer corear la palabra 'relatividad' a las masas enfervorizadas.


-Escala de grises, en directo desde el Tren-

Fue con Espejismo nº 8, cuando el sonido se hizo seductor en su cavernosidad. Esa que, por entorpecer, no dejaba de recordar a la Caverna, pero la de los Beatles, y me hacía soñar con que había lapidos trillizos, uno delante y otros dos a los lados, todos cantando a la vez y peleando por hacerse entender. Mis primos se quejaban de que desde la mesa no le "bajen el reverb" ("¡bajen el reverb!"). Pero la tercera ley de la lapidocinética, enuncia que no importa cómo se oiga, en el alma sabremos si es él. Sus lentos versos, parsimoniosos y perfectamente vocalizados nos lo dirán. Popi le ayudará a imprimirles la intensidad necesaria.

Un Popi Gonzalez que ya forma parte de este escenario, igual que el bajo de Paco Solana, y el aventajado Raúl Bernal a los teclados. Todos ellos con sus cabezas bien visibles, en una posición envidiable. Profesionales de la plantilla, que participarán en otros proyectos pero que no creo que se dejen quitar el puesto así como así. Ya puede haber bandas itinerantes en la jet-set del pop granadino, pero ésta es difícil que cambie en mucho tiempo.
Afirma la cuarta ley de la lapidocinética, que la corriente popera arrastrará a Lapido hacia temas menos elaborados, más sencillos en letras, arreglos y armonías -por si alguien te lo ha avisado, pues sí, es cierto-. No se sabe quién de la tropa está empujando en tal dirección, y quién se deja llevar, o si son todos a una, pero hay que reconocer que lo que es bueno en el fondo, lo sigue siendo en distintas formas. Yo, que tengo los otros cuatro albumes, me veo no obstante sin ganas de arriesgarme con este último. Por ahora.

También se recoge en algún capítulo de las tablas lapidocinéticas, que Victor nos parece a muchos un sosainas a la guitarra, aunque sea el inseparable del capitán, y su mano derecha. La noche en que la luna salió tarde, pasada por la máquina uniformizante, nunca debería salir sino tal cual quedó en el ámbar fósil de 091. En un bis que fue abierto, presumo, con Algo me aleja de tí, baladita que clausura Cartografía, nos devolvieron los himnos de aquella época, de la mano de un Lapido que, leí en una crónica, "no huye de su pasado ni se recrea en él"... Nosotros, sí.
Esta noche, Qué fue del siglo XX, despedida y cierre. Éxtasis colectivo.



-Videoclip de Cuando el ángel decida volver, primer single del nuevo album-


Cuánta satisfacción tras disfrutar, en buena compañía, de un espectáculo de tanto significado para nosotros... y sin tener que levantarme al día siguiente. No eché de menos a casi, casi, nadie. Ni siquiera al gran Chusly, que también andaba por allí, y a quien no veía desde... creo que... ¡¡un año atrás!!, precisamente en la boda de Juanma. Sí, aquella memorable noche que coincidió con el II Lavín Compae Festival.

Lo que sí eché de menos, fue alguna que otra más del
Música Celestial, mi favorito. Ahí está, sin ir más lejos, la canción homónima. O por ejemplo, No sé por dónde empezar, Tiros, Nadie besa al perdedor (¡por favor!), etc.


La visita de Juanma terminó en el Lobos, después de arduas negociaciones. Allí, entre cacahuetes, cervezas congeladas, charlas sobre música y viejas historias, celebramos haber participado en otra gran noche de fiesta para toda la ciudad.

¿Toda...?

¡No! Siempre está ese colega que, unas horas más tarde, en la Mae West , te suelta aquello de...
"oye, entonces, los Lapido esos, eran de Graná, ¿no?"


Por: CdelaV | Conciertos | Nos echamos unas birras, 3 concretamente | Referencias (0)

Pasándonos el litro...


¡Manda pollas!

ColegadelaVega | 21-11-2008 03:44:38

manda pollas!!!!

Según narran tus historias, se echaron de menos el música celestial, aunque personalmente, mi favorito es el Ladridos de perro mágico.

Cuando dices que "la noche en que la luna salio tarde" está pasada por una maquina uniformante a que te refieres??

Yo lo he interpretado a que no se parece en nada a esa canción que empieza con una cantidad de arreglos de guitarra incontable. La última vez que la vi en directo era muy simple, pero bueno, no deja de gustar.

Gracias por la dedicatoria!!! :D :D :D

pablo | 21-11-2008 20:49:35

Pues sí jeje, me refiero más o menos a eso mismo que estás diciendo. Tal y como la tocan ahora, parece canción de un disco de Lapido en solitario, en lugar de lo que fue.

¡De nada!

ColegadelaVega | 21-11-2008 21:47:24

Unete a la fiesta


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Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA

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