Jueves, 18 de diciembre de 2008
-Fecha: Viernes 31 de octubre de 2001
-Hora: Tardecillo. Más cerca de las doce que de las once, si mal no recuerdo.
-Lugar: Sala Boogaclub.
-Precio: 3€. Muy barato, y por sólo un par de pavos más te llevabas Stup, la maqueta del grupo, recientemente grabada en CurvaPolar. Es lo que yo hice, obviamente.
-Fotos y Videos: Pues es una pena que no haya encontrado, a pesar de que vi bastantes cámaras en la sala. No obstante, ya pondré algún enlace, o algo…
-En anteriores episodios… he empezado una crónica advirtiendo aquello de que “esta va a ser cortita, porque ha pasado mucho tiempo…” y blablabla, etc. Y después me salían tropecientas mil palabras.
Esta vez, sin embargo, hago esa misma previsión y es posible incluso que llegue a ser cierta. La crónica que nos ocupa, al igual que las próximas, será poco más que simbólica. Aunque desde luego deseo hacerla, porque el grupo lo merece y porque ciertos días no deben caer en el olvido.
Así que aquellos que no quieran quemarse las pestañas leyendo, ya saben están de suerte.
Pero bueno, Colega, ¿qué tuvieron de especial "esos días", que evocas con ese tonillo?
Pues veamos, en síntesis se puede decir que mi experiencia con Soulsuckers vino por un cúmulo de casualidades. Yo había vuelto de París el día anterior, y aquella tarde de viernes, me encontraba trabajando en la tienda, y al salir cogí el autobús con la intención de jugar al fútbol un rato; me fue tarea imposible, ya que justo entonces empezó a llover con fuerza.
Volver a casa no parecía una alternativa deseable, ya que el camino hasta ella carecía de cualquier refugio para la lluvia, y yo no llevaba paraguas. Por otro lado, sabía que habría conciertos interesantes, de hecho en ese instante, yo pensaba en Toulousse y Tennica que tocaban en el Planta Baja, y desconocía el resto de la programación. Pero, no sólo no llevaba paraguas sino que además tenía los bolsillos casi vacíos.
Se imponía una visita al amigo Winpig, que vivía cerca. Después de innumerables llamadas desde mi maltrecho teléfono, conseguí hablar con él, tras lo cual fui a su casa para que me hiciera un pequeño préstamo, y amablemente me ofreció internet para que mirara el Yuzin. En él, descubrí que había otro concierto accesible para mi situación… el de la Booga, claro.
El centro de la ciudad se me ofrecía, tentador, así que me despedí y salí escopeteado a quitarme el hambre con un shawarma, acechando los semáforos en verde y sin reparar en obstáculos… Fue así como choqué de manera inexplicable contra un banco de Méndez Núñez, y seguí corriendo tal cual a pesar del fuerte dolor. Todavía me queda algo del moratón en el muslo.
En fin, que mi primer destino era Planta Baja, y allí fui. Pero no me dejaban entrar gratis, a pesar de que me habría perdido como medio concierto. De modo que renuncié a la idea, y en la puerta del Planta me encontré a Mar, con quien estuve charlando un buen rato –afortunadamente, la lluvia ya había amainado bastante-. Y, finalmente, llegué a la Booga, empapado, y con el tiempo justo para comprarme un Pallmall, guardar las sudaderas en la mochila y acomodarme en esta espaciosa y confortable sala, antes de que la música empezara.
Los dos días siguientes fueron aburridos, decepcionantes, pero por encima de todo, agotadores: en ambos tuve que trabajar, me perdí el partido del Granada contra el Cádiz, descubrí que tenía pinchada una rueda del coche, con la desagradable consecuencia de que el domingo abrí el kiosko una hora tarde, y para colmo el sábado por la noche me quede en casa… Demonios, el concierto de Soulsuckers fue lo único que me salió bien ese fin de semana.
Y ahora es cuando toca hablar del concierto en sí. Me dije, “estupendo, por fin voy a ver al otro grupo de Mafo”, a quien conozco por ser también el batería de Ladrillo. Su cara es una de las tres que aparecen en el reverso de su flamante E.P. que, como ya he dicho, adquirí en la taquilla. Cabe mencionar que han optado por la lengua de Cervantes, y que podéis escucharlo íntegro en su myspace, como yo mismo me veo obligado a hacer, puesto que he rallado el CD y ahora está inútil.
Sorprende un poco el hecho de que sean sólo tres los miembros nucleares de Soulsuckers, y ellos mismos se venden como tres. Sin embargo sobre el escenario podía verse un raider preparado para muchos más músicos. Pero todo se va desgranando y explicando sobre la marcha…
Estamos hablando de un grupo de soul-funk setentero que data del 2001, aunque sufrió un parón desde 2004 hasta no hace mucho. Para rendir culto a este pedazo de historia de la música, se apoyan en un sonido de conjunto muy trabajado, con ritmo, precisión, contención o contundencia según se requiera, en fin, esas cosas que hacen falta para meterse en semejante fregao, y que requieren experiencia y savoir faire.
Y sobre esta base montan una superestructura caracterizada por un espectacular despliegue de teclados. Por un lado, tenemos a un músico que toca un Hammond y otro piano, así, más normalito. Y en la otra banda, J.J. Machuca (de Eskorzo, e Invaders), maneja unos sintetizadores que gustan, incluso, estéticamente. Su aspecto era muy engañoso para alguien como yo, que, si alguna vez manejó uno de estos chismes, fue por casualidad. Y sus aderezos se mezclan con efectos de guitarra, de manera que a veces no distingues bien quién está haciendo qué; tal vez todo era cosa suya.
Así es como esta banda, cuya apuesta es muy genuina e identificable, suena también moderna, contemporánea. De las que gustan en la Booga.
-Soulsuckers en acción, aunque con formación ligeramente distinta. Fue en Planta Baja, el sábado 14 de junio de 2008-
El bajista Jose Pineda y el guitarra Alberto Ávila, los miembros fundadores que hoy persisten, aman este tipo de música, lo interiorizan y lo dignifican con sus interpretaciones, y con mucho, mucho estilo. Incluso en el atuendo, camisas y sombreros contribuyen a la ambientación setentera.
El setlist estuvo compuesto por las 5 canciones de la maqueta, otras de su etapa anterior –en inglés-, y creo que tres versiones: Little Miss Lover, de Hendrix, If you want me to stay, de Sly and the Family Stone (muchos la recordarán por un spot televisivo), y el Day Tripper… que ya es la canción de los Beatles que más he oído en vivo -5 veces-, gracias a Zahara y a Mothers Against Drugs.
Day Tripper fue la canción que abrió el bis, con sólo los tres componentes principales. Y menos esa, me gustaron todas; en algunas me fijaba en las poses de los cantantes, en otras me centraba en los trapicheos de Machuca en sus aparatos, y en otras simplemente me dejaba llevar por el groove, ese. El grupo sonaba fluido y era un gustazo; temas como Quisiera creer son para que se los pongáis a la novia, los que la tengáis, en esos momentos íntimos, rituales… ya tú sabes, mi amol, and all the rest.
A destacar, por último, que había también un sexto individuo, haciendo coros de apoyo, y meneando el huevo de vez en cuando. Que en la página del grupo en Indyrock, podéis disfrutar de un vidrio con entrevistas al mismo, y extractos de este mismo concierto.
Y sobre todo, que bajista y guitarrista se alternan a las voces –aunque creo que Pineda solía ser la principal-, luciendo recursos graves y agudos chillidos, siendo estos últimos el golpe maestro para rematar la autenticidad de Soulsuckers.
Autenticidad que no decae un ápice por las letras en castellano. Ya podrían aprender unos cuantos, asustadizos…

Pues el 'mozuelo’ ya ha publicado otra crónica, hala.
No vayáis a darme por muerto, ¿eh? ;)
Por cierto, gracias a Jose Winpig, sin cuya colaboración esto no hubiese sido posible...
Por: CdelaV | Conciertos | Nos echamos unas birras, 0 concretamente | Referencias (1)
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Festival: Alerta Rock | 2009-04-15 01:37:37
[...] solo con ellos, y en principio no tendría mucho más que añadir...
Que sí, que hubo novedades. Básicamente, porque en la Booga estaba el grupo con todos sus colaboradores, mientras que aquí hablamos de los Soulsuckers auténticos, es decir [...]

Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA
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