Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Birra con Ginebra

Miércoles, 04 de febrero de 2009

Mi otoño salvaje

Que levante la mano aquel a quien le haya ocurrido al menos una vez, el verse persuadido u obligado a ir a un lugar en el que realmente no desea estar, o no lo necesita, pero tiene que resignarse y permanecer allí, por miedo a lo nuevo, por no quedarse solo o quedarse junto a alguien en concreto, porque allí es donde van todos, o porque se supone que debes estar allí...


Bueno, esto es una simple pantalla de ordenador y desde aquí no veo si hay manos levantadas, pero me imagino que seréis muchos los que entendáis una situación como la que planteo. Pues bien, esta tesitura nos va a servir para contar una historia de música, de emociones, de excesos y de juramentos a la luz de la luna. Una historia protagonizada por un personaje, el Cafre, en plena crisis de los veintitantos, entregado a la búsqueda de no se sabe qué, y a una lucha cruenta contra los genes de la calvicie.
El Cafre poseía además un weblog al que consideraba una parte más de sus vías de expresión, y de sí mismo, y al que concedía una inusitada preponderancia, así como el mérito de haber dado un giro a su aborrecible existencia.

Por cierto, en realidad el Cafre se llamaba Diego, y era conocido por muchos como el ColegadelaVega, sin embargo, para la última patochada en su página quiso atribuirse un nuevo seudónimo, con el que hacerse el interesante. Esto le permitiría hablar de sí mismo en tercera persona, claro. Pero, shhhhhhhh, es un secreto, ¿eh?



En fin, después de una época poco estresante en la que había degustado los placeres de la cerveza fría y la música en directo como hábito irrenunciable, en los últimos tiempos el Cafre tuvo que aprender que no era tan sencillo mantener un ritmo intenso en la presente expansión de sus horizontes personales, y permanecer al mismo tiempo tan cerca como siempre había estado de aquellos que, por acompañarle siempre, hace ya mucho se habían convertido en su propio hogar.
En el seno de un momentum trascendental que le mostraba el auténtico valor de una canción, desde la primera nota de su creación hasta el último detalle de su interpretación, se veía obligado a renunciar a eso que tanto le gustaba, para penetrar en lugares masificados donde la música es sólo una excusa, o un medio para la diversión por mecánico ritual y ritmos impuestos, pero nunca una parte de lo que realmente estaba haciendo, o sintiendo. En variantes como dance, house, o "pachangueo", que supone la simple repetición de temas-cliché de los ochenta, o de aquellos con los que ya nos están bombardeando a diario desde esa máquina churrera industrial que son las radio-fórmulas.

Lo que para el Cafre resultaba increíble, era que la gente fuera tan conformista como para exponer sus oídos a productos tan mediocres, a pesar de la infinidad de alternativas que, le constaba, existían. Pero, por lo visto, el desconocimiento de la oferta provocaba irremediablemente que miles de individuos acogieran la idea de que "lo que se oye es lo que hay". Un rebaño inocente y con tendencia a la uniformidad en el vestir y el peinar, que acudía a discotecas como Kapital o Granada 10... a las que él mismo tuvo que ir más de una vez en los últimos meses. ¿Y por qué?, sencillamente porque es donde a sus amigos les gustaba ir.
Y uno está perdido sin sus amigos. El Cafre, sin ellos, no es nada.



Fue especialmente la Mae West, lo que tuvo que visitar de mala gana el Cafre. Muchas veces, cuando los llamaba por teléfono, sus amigos ya se encontraban allí... pero hablaremos de esto más adelante. La cuestión es que una y otra vez acudía a ese sitio, con la misma ropa que acostumbra y un descuidado vello facial, confiando tal vez en que la desaprobación de los porteros supusiera ese revulsivo espontáneo que le alejase lo más posible de allí.

Pero eso nunca ocurrió. Por más antiestética que fuese su barba. No importaba lo insultante y subversivo que pudiese resultar su aspecto general en semejante lugar, al Cafre SIEMPRE le dejaban pasar.
Y casi siempre entraba solo. Incluso, una vez intentó con disimulo acoplarse a un grupo de chavales con sus zapatitos blancos, pantalones de pinzas y pelo engominado, que subía las escaleras justo delante de él. No esperaba ver cómo el segurata de turno se plantaba delante de ellos cuando llegaron a lo alto, para hacerles bajar a continuación, abatidos. "Y yo voy a ir detrás de ellos", pensó. Cuál no sería su sorpresa cuando el tipo se quitó de enmedio justo para dejarle pasar a él.
Y no dejaba de preguntarse, incrédulo, qué clase de respetabilidad ostentaba él para ellos, y por qué no le mandaban a tomar por culo de una vez.

Lo curioso es que, en este mismo otoño, de manera simultánea el Cafre dio un paso más en sus aventuras callejeras, aprovechando las noches en que sus amigos no estaban disponibles, o se iban a dormir, para explorar por su cuenta, aprovechando su propia experiencia en los conciertos, y aprovechando los momentos de euforia nocturna en los que su buena moral podía vencer los reparos y escrúpulos de entrar allí donde deseas estar, solo, sin nadie, acercarte a la barra y pedir algo de bebercio.

Fue descubriendo más y más puertas misteriosas y reductos contraculturales, que eran centros de reunión habituales para mucha gente que él conocía. Se le ofrecían como caramelos de libertad, o diversiones sin complejos ni ataduras, y le dejaban con la miel en los labios.
Sobre todo, redescubrió otras discotecas, como la Vogue, de la que se había visto privado durante años, por no tener con quién ir. Un lugar donde, simplemente, "puedes hacer lo que te salga de los cojones", y donde la creatividad de la música que oyes representa el culto a ésta como la forma de arte que es, invitándote a responder con igual dosis de creatividad, libre como el aire, improvisando, jugando con las emociones, sin complejos, fuera de toda convención preestablecida. Enseñándote que el baile no tiene por qué ser unos determinados "pasos" con el cuerpo. El amor puede ser un baile, igual que puede serlo la exaltación de la amistad.



Pero esto no es todo. Porque la asistencia a conciertos siguió siendo una actividad recurrente para el Cafre, que empezó a desarrollarla con aún más regularidad. Y, con ella, empezó también a frecuentar personas nuevas o recientes en su vida, que suponían un soplo de aire fresco para él, y que al verlas le animaban a hacer más cosas, y abrirse más al mundo.
Personas con las que compartía la afición por la música, y que en algunos casos le impulsaron a involucrarse como nunca habría imaginado. Así, acabó recogiendo papeletas y contando votos en un concurso de directos, o vendiendo entradas en la taquilla de La Telonera, el pasado jueves. Son logros modestos, pero lo cierto es que nunca antes el Cafre había destacado por su iniciativa.



Así pues, tuvo que aprender a partir la noche en dos, para poder cumplir con todo el mundo. Y, sobre todo, para cumplir consigo mismo. Por ello se veía forzado a alargar las horas hasta hacerlas interminables, lo cual resultaba mucho más complicado, si tenemos en cuenta que debía compatibilizar esto con un ingrato trabajo de sábados o domingos por la mañana. Entró en una frenética espiral en la que las noches más interesantes iban sin excepción seguidas de un inclemente amanecer con el que batallar, en un titánico esfuerzo por permanecer despierto hasta el mediodía.
Pero, a través de estos acontecimientos, pues el Cafre fue echando carácter, oye. Valorando más lo bueno y llevando sus preferencias al terreno de juego, a la vida social, superando este marco virtual en el que antes solía desarrollar su cruzada, a través de la página que estás leyendo.

De este modo, cediendo a la voluntad mayoritaria pero viendo las cosas cada vez más claras, es como acabó entrando varias veces en la Mae, u otros lugares deprimentes, que en realidad él odiaba. Entre otras cosas, porque amaba demasiado la música.
Pero simultáneamente también fue inventando truquitos, para hacerle la experiencia más llevadera. Por ejemplo, aprendió a engañar a sus oídos, imaginando canciones de Metallica, Led Zeppelin o Vetusta Morla, y en caso necesario, cantándolas a viva voz, para protegerlos del arbitrio de su enemigo declarado, el Dj.
Además, el Cafre es amigo de las pequeñas cosas. Algunas birras y un Jack Daniels le ponen los huevos contentos, y le ayudan a ponderar y relativizar, aprovechando las oportunidades que se presentan y nunca perdiendo de vista lo más importante.
Y así fue como se dio cuenta de que, al final, él acababa siendo el que mejor se lo pasaba. Después de varias horas tras las cuales sus amigos presentaban agotamiento físico y psicológico, y en sus caras se dibujaba el mayor de los hastíos, él estaba pletórico y aún le quedaban ganas de juerga.

Es que, después de todo, el Cafre resulta un tipo sencillo de complacer, pero que sabe muy bien lo que quiere. Básicamente, a él le gustan dos tipos de cerveza: la que está abierta, y la que está pagada. ("Exacto, le pasa como a tí con las mujeres")
Y es tan suyo, que es capaz de parafrasear el título de una película superfriki para escribir esta entrada.



Ahora el Cafre es una persona mucho más completa. Y, aunque le queda mucho camino por recorrer, tiene mucho que agradecer a un elenco de personas estupendas que, sin pretenderlo, le han ayudado a recorrer este camino. Y son personas con las que seguramente, nunca habría hablado siquiera, de no ser por esta página que se hizo un día. De manera que a lo mejor no se equivoca, y es justo, cuando profesa tanto reconocimiento a esta, su propia creación internáutica.
Finalmente, en un extraño e inexplicable proceso, le ha conducido a un entorno que le hace sacar lo mejor de sí mismo.

Igual que a veces no sabes nada de un cantante o un grupo hasta que lo escucha alguien lo bastante interesante, ahora es el Cafre quien va resultando interesante. Tuvo que renunciar a su propósito de cambiar a los demás, y cambiar él mismo, para empezar a conseguir algo de verdad.

En su DNI tenía 26 años, su pelo le llamaba mentiroso, y su espíritu aún era el retrato de la inocencia adolescente.
Por eso, este otoño daba la impresión de ser sólo el principio...




Dedicado a muchas personas, pero especialmente a Mar y Eloy.



(Jo Colega, cómo te pasas...)

Por: CdelaV | Otras coserías | Nos echamos unas birras, 17 concretamente | Referencias (0)

Pasándonos el litro...

que sepas que en cuanto lei el primer parrafo ya sabia toodo lo que ibas a relatar en la entrada
yeah!

purpleniya | 04-02-2009 06:06:27

Cafre, digo Diego...

"Ahora el Cafre es una persona mucho más competa"

Translation: "Ahora el Cafre es una persona mucho más com-peta"

tras leer toda la narración, me he quedado observando esa frase y llego a la conclusión de que todo es producto de las drogas!

pablo | 04-02-2009 14:20:01

Si es que... ¡eres mu lista, Purpres!

Y aparte de eso, reconozco que me repito un poco, y como tú me lees tanto...

¡¡Gracias!!

PD: ¿el sábado te pasarás por la Sugar? Van Ladrillo, Jigkorova, un grupo que reparte tortilla de patatas... en fin, que va a ser la leche.

ColegadelaVega | 04-02-2009 14:26:29

Pablo, nada de eso. Drogas serán las que te has tomao tú, no te digo xD

En realidad, tal y como yo lo veo, las drogas vienen a suponer una limitación autoimpuesta, y yo ya tengo demasiadas de esas.
De hecho, estoy pensando si dejar el tabaco definitivamente. Porque mi media siempre había sido un paquete al mes, pero ahora ha subido a tres y pico.


(y dicho esto, tres caladas a un peta de vez en cuando, esporádicamente, no hacen daño a nadie. Pero tengo que coincidir con alguien que los fume xD)

ColegadelaVega | 04-02-2009 15:07:27

el sabado nos vemos por alli, que me puedo tomar un respiro de los examenes y joder...llevo mil sin ver a los ladrillines, he estado muy dispersa estos meses


pero volvere!

purpleniya | 04-02-2009 23:42:11

mmmmm, como Cuacheneguer

pues... ¡guay!

ColegadelaVega | 05-02-2009 00:24:50

Diego...ke decirte... me he estado sintiendo identificado desde que he empezado a leerlo,pero cuando he llegado a la frase final......a esa dedicatoria...se man escapao las lagrimillas y to...ke gonitooo..ains..... mil gracias... tio... eres un tio de puta madre!!
Y espero que en esa impresion de ser solo el principio de este otoñoo entre por ahiiii dando guerra alguna vez yo!

saludos makina!

Eloy | 05-02-2009 21:35:02

Diego....lo mismo que eloy....no se ni que decirte, l verdad es que es la primera vez que alguien me dedica algo asi la verdad. Eres estupendo y yo es que todo lo que sea conocer gente nueva y eso me puede, asi que mil gracias de corazón y ya sabes que siempre que quieras no tienes mas que echar el teléfono y lo repetimos. Un abrazo grande y otro pa el que comparte esta historia conmigo, jejejejeje

mar | 05-02-2009 21:46:10

además, reconozco que es la primera vez que alguien se me declara.......... no solo hablando amorosamente, jejejejjeje, pero si es la primera vez que alguien me dice algo asi de bonito delante de mas gente sin yo saber nada. Asique después de leer esto y ponerme colorá que un tomate(a ser posible con capa, jejeje)....me remito a agradecertelo una vez más. Un abrazo

mar | 05-02-2009 21:52:07

Bueno bueno, bah si no es pa tanto, ejeje

No sé cómo lo hago pero últimamente o le saco los colores o la lagrimillia a tol mundo... Lo cierto es que, aunque llevaba tiempo dándole vueltas, me hacía falta alguna experiencia más para darle sentido a todo esto.
Y... en fin, habéis sido el estímulo definitivo, gracias a vosotros por fin me he puesto las pilas y me he dicho, "a escribir de una puta vez, cabrón, que lo tienes delante y no lo ves".
Asín que la dedicatoria es más que justa :P

Tranquilos, que seguro que vamos a seguir dando guerra por ahí. Y sin planearlo, que es lo guay, jeje


Gracias y abrazos a ambos.


PD: Demonios... ¡¡ahora no me acuerdo del chiste del tomate con capa!!

ColegadelaVega | 06-02-2009 02:20:53

Jo......... me siento como el malo de la película :$

Doc | 06-02-2009 07:13:37

jejejeje aaaaaaaandandandandandandandanda, vente el sábado a la sugar y déjate de chorradas xD

ColegadelaVega | 06-02-2009 11:53:14

que es un tomate con capa??

capitan tomate...

y un platano con capa??

capitan tomate disfrazado de platano...

pablo | 06-02-2009 12:15:46

jejejeje :):)

ColegadelaVega | 06-02-2009 14:16:04

Hombre!!!!! Por descontado que voy a la Sugar este sábado. Cualquiera se pierde a los Ladrillo! ;)

Doc | 06-02-2009 20:22:46

yo me sé el chiste del tomate con capa pero en lugar de capitan tomate lo llamamos supertomatito

que queda asi como mas lindo :P

purpleniya | 06-02-2009 23:19:06

Pues bueno, si no me llegas a pasar el link de esta entrada por el msn lo hubiese pasado por alto. Llego a comentarlo tarde de cojones, pero es lo que hay. Me quedo con:

"Y son personas con las que seguramente, nunca habría hablado siquiera, de no ser por esta página que se hizo un día."

Supongo que va por personas como yo. El resto del artículo, sin comentarios, totalmente de acuerdo. Qué grande eres, copón!

Rafa Exile | 12-10-2009 03:00:18

Unete a la fiesta


Recordar datos

Acerca de

Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA

banner

English Version

Mándame un email si te atreves

Búsqueda

Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos

Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009