Lunes, 20 de abril de 2009
No es una, ni dos...
Son muchas las veces que he dicho, o escrito, que uno de mis sueños incumplidos, es subirme a un escenario.
Sin embargo, nunca me he mojado a la hora de definir un poco en qué consistiría ese grupo, o proyecto musical, del que yo formara parte. O que yo lideraría (quién sabe...)
No miento si afirmo que realmente no tengo ni idea de cómo podría ser mi banda. O por quién estaría compuesta, qué tipo de música tocaríamos...
Si me dejo llevar por mis preferencias, imagino que me decantaría por el rock, entendido de una u otra manera. Empezaríamos haciendo muchas versiones, y con el tiempo iríamos metiendo alguna creación propia.
Probablemente los demás músicos también serían novatos o con poca experiencia, y todos llevaríamos sobre la marcha nuestro propio proceso de aprendizaje, tanto individual como colectivo. Procuraríamos contar con la mayor cantidad posible de colaboraciones. Y, desde luego, me gustaría tener, al menos una vocalista femenina.
De cara al directo, siempre nos reservaríamos alguna sopresa, o veríamos la manera de no resultar indiferentes.
Yo por mi parte, supongo que tocaría la guitarra, o el bajo. Más que nada, porque es lo único con lo que tengo alguna posibilidad. Bueno, quizás podría probar con la armónica.
Además, intentaría hacer coros... y sonaría espantoso, así que todos olvidaríamos la idea a poco que fueramos cogiendo amor propio. Yo insistiría, pero los demás me pondrían mala cara.
En cualquier caso, está claro que querríamos relacionarnos lo máximo posible con todos los demás grupos, y aprender de ellos, entiendiendo la música como una parte común de nuestras vidas, que llevamos muy adentro. Y nunca como una competición.
Con esta filosofía, sin pensárnoslo dos veces, nos uniríamos a procesos asociativos, como el que un buen día iniciaron Rafa y Jesús, con su gente de Babel. Trataríamos de implicarnos, o al menos, hacer nuestros deberes como asociados, yendo a las reuniones, y aportando desde la humildad nuestro granito de arena, mientras existiésemos como grupo activo.
Seguiríamos, pues, el ejemplo de otros que ya llevan tiempo en esto, como La Barca de Sua, DOdo, Tennica, Histeria Innokua, Ladrillo, Colt Puppets...
O como Exile, Aleph Zero, Crom XXL, Darts, Trasiego... O también Blindfall, Bonzo, Jigkorova, Varivari Triboga, Los Vecinos del Callejón... y otros.
Además, siempre en la medida de nuestras posibilidades, colaboraríamos musicalmente con quien quiera que nos lo propusiese, o incluso nos involucraríamos en otros proyectos. Al estilo de Mar, o de Pablo. O como hacen Guille, Puertas, Mafo, Carmen... etc.
Buena parte de quienes he nombrado, tiene algo en común.
Así que, antes de que me lo preguntéis... sí, yo tendría contacto asiduo con el ColegadelaVega de un universo paralelo, y me llevaría bien con él.
O en eso confío, jeje. A pesar de esa faceta egocéntrica suya, que todos conocemos bien.
Y por encima de todo, trataríamos de tener buen ambiente en el seno del grupo. Seríamos amigos, nos reiríamos, y con el tiempo nos conoceríamos mucho más.
Entonces, tal vez, surgiría algún roce, o tendríamos que soportarnos entre nosotros, o la rutina nos cansaría. Todo ello son consecuencias relativamente frecuentes de la convivencia y el trabajo en equipo.
Tal vez habría alguna bronca. Tal vez alguien rajaría de un compañero delante de terceras personas, o dejaría a todo el grupo en mal lugar, por llevar su propia individualidad demasiado lejos, radicalizando sus principios y opiniones ante contextos y situaciones que, de entrada, no tenían tanta gravedad como por un momento nos pareció.
Se dice que cada uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Pero tal y como yo lo veo, dejar que las palabras nos arrastren a lugares que no queríamos, sería un gravísimo error. Sí, somos esclavos de nuestras palabras, y aún así tenemos que hablar sin miedo. Pero no hay por qué ponerse una cadena más pesada, ni resignarse a que nuestra visión nunca podrá ser compatible con la del resto.
La mayoría de las cosas no son blancas ni negras, sino grises, y rectificar no nos convierte en personas diferentes.
Mucho menos, si se trata de rectificar sobre la forma más que sobre el fondo.
Y mucho menos aún, si tenemos en cuenta que la forma influye de manera muy determinante sobre el fondo. Ese "fondo", que nosotros veíamos tan claro, pero que resulta a veces tan difícil de transmitir al otro.
Nos relacionamos y nos comunicamos a diario. Y cometemos errores, a diario. Sólo uno mismo sabe lo que uno tiene en la cabeza, y a veces todo y todos a nuestro alrededor parecen extraños. Y pensamos que es mejor mandarlo todo a la mierda.
Todos tenemos miedos, prejuicios, ideas preconcebidas... todos podemos ser acomodaticios. Yo el primero, desde luego. Pero, a la hora de la verdad, cuando llegue el momento en el que parece que todo termina, sin que en el fondo fuese esa tu voluntad... antes de pasar una página sin escribir unos parrafos más, por favor, recapacita. Y hazte esta pregunta: ¿qué recuerdo quieres tener, dentro de treinta años, de tu experiencia como un músico que un día formó parte de algo que, para vosotros, fue especial?
En realidad, no puedo decir que yo nunca haya estado en un grupo. He estado por lo menos en uno.
Se llamaba Alpiste Para Que Canten, y estaba formado por tres primos míos y yo, con alguna que otra incorporación puntual. Estuvimos cinco años -desde los once hasta los dieciséis, en mi caso-, perpetrando sonidos en el salón de alguna casa.
Recuerdo el día en que entré a formar parte de él. Escribí mi primera letra en unos cinco minutos. Inspirado por cantantes de pop dulzón como los que escuchaba mi hermana, y también por cantautores franceses, era un baladón con una melodía sencilla y efectiva que encandiló a todos. Lástima que nunca llegamos a interpretarla adecuadamente.
También fue en aquel verano del 94 cuando mi primo Pepe, Birra con Ginebra, me hizo descubrir los Beatles...
Eramos como Lennon y McCartney. Yo, a mi libre albedrío y sin concepto alguno al que atarme, hacía gala de un punto más de creatividad, y mis temas enganchaban más al "público". Mientras que él, a diferencia de mí, contaba con algunos conocimientos musicales, y estaba muy dotado para la producción.
Los otros dos componentes del grupo también hicieron algunas canciones propias, vayáis a pensar. Teresa era la que tenía más descaro y desparpajo a la hora de cantar y hacer coros.
Y Frasco era, definitivamente, el único que emitía algún sonido con sentido, merced a su privilegiado sentido del ritmo.
Aporreando entonces cajas de cartón y de madera y una lata de pintura, tuvo que reprimir esta vocación suya hasta que por fin alguien alumbró la genial idea de regalarle una batería, en un momento en el que aquello parecía ya lo de menos.
Todos ellos fueron, son, y serán siempre una parte de mi vida, y de mí mismo.
Pasó algo de tiempo desde que Frasco, Franki Alonso, recibió su nueva batería, hasta que conoció a Chusly, y surgió la semilla de lo que poco después sería Anatolia.
Para mí, aquello de que mi primo del alma fuera a dar conciertos, de verdad, supuso una ilusión casi tan grande como la que debió ser para él mismo. Se lo merecía.
Y me dije a mí mismo que le acompañaría a donde le llevase aquella aventura apasionante.
La última parada de este viaje, fue un concierto de despedida en La Telonera. Han pasado más de dos años desde aquel día, en el que empecé a sentir una carencia, como si me hubiera quedado huérfano de algo.
Por eso, ahora que mi primo se ha enrolado en un nuevo grupo, renace en mí ese cosquilleo y esa motivación de entonces. Porque a través de él empezó esto.
El grupo se llama Hasta Siempre Gracias, y son gente maja y apañada a la que no les falta ilusión. Es una formación de cuatro personas, con una chica a la voz, y por el momento únicamente tocan versiones, en un repertorio de pop-rock recurrente y popular, pero muy variado: Livin' on a prayer, Si te vas, Toda la noche en la calle, Voy a pasármelo bien, Get Back, Creep, I will survive...
El primer compromiso en directo de HSG, será el próximo jueves 23 en los multicines Neptuno, teloneando a Javier Ojeda, cantante de los extintos Danza Invisible.
Naturalmente, allí estaré apoyando a mi primo, y su banda, disfrutando de su música y ayudándole en lo que me requiera, si así lo desea. Y esta vez, desde el principio.
La pasada Navidad, recordando viejos tiempos en una sala talismán como es La Telonera, Chusly me pidió que escribiera un post con el título de "El mecenas de Anatolia", en el cual relatara la experiencia anatoliana, pero desde un punto de vista más subjetivo. Es decir, ahondando un poco más en lo que significó para mí aquel período.
Él me reprochaba, y con razón, que siempre que yo narraba algo respecto al grupo, dejaba los aspectos personales en un segundo plano.
En aquel instante, se me venían a la cabeza ideas o peripecias bastante concretas. Por ejemplo, y sin ir más lejos, hacer un viaje largo con mi coche; el más largo hasta entonces. Aprender a convivir con rockeros, con sus manías y excentricidades, su música, sus garitos... Dosificar la paciencia y el sentido común. Saber cómo se monta un concierto. Conocer otra gente que comparte el mismo sueño. Compartir borracheras por él. Saber que un porro no siempre sienta bien...
Pero en cualquier caso, el que se me atribuyera el ser mecenas, de esta o cualquier otra empresa colectiva, me parecía, y me parece, demasiado pretencioso. Y no sabía muy bien como responder a esta cuestión...
Sin embargo, un día como hoy, al menos entiendo que lo mejor que pude extraer de la experiencia de ser el 'pipa' de aquella banda, fue algo intangible, que me ha convertido en la persona que soy.
Un día como hoy, 19 de abril, en el que mi página ha cumplido su cuarto aniversario, y en el que habéis elevado el contador hasta 20.000 visitas (no sin gran emoción y espectacularidad), sólo porque yo os lo pedí.
Sin duda he aprendido que la música debe formar parte de tu vida, y debes ir a su encuentro. Y que no hace falta ser un erudito sino sólo estar dispuesto a abrir la mente.... pero no sólo eso.
He madurado, he aprendido un poco más sobre mí mismo, y sobre el ser humano... pero es que aún hay más.
He aprendido que la música puede ser una forma de relacionarse con los demás. Y de ver hasta qué punto podemos tener cosas en común. Y lo que nos queda...
En serio, aún no me explico cómo han podido llegar 150 visitas en un día. Vosotr@s sabréis cómo lo habéis hecho.
Gracias. No tengo palabras.
Pero eso tampoco es lo mejor.
Porque el capítulo de Anatolia se cerró. Pero no sin que antes diera paso a otro. Porque todo lo que cambió para mí, fue quedando plasmado en esta pintura abstracta. Y hoy me doy cuenta.
El rock es una historia que merece ser contada.
Aunque hoy no me suba a un escenario, seguiré yendo a conciertos y disfrutando de ellos, todo lo que la vida me deje.
Como mi primo Juanma. O como Purpres. O como Chusly. O como Andriu, Bego, Anto... etc
E iré metiendo por vereda a otros, como Winpig.
Algunos ya tuvieron sus quince minutos de gloria. Otros, tal vez, no lo necesitamos...
Perdonad las molestias.
Ya sabéis que soy nocturno.
Y que no soy capaz de esribir poco.
Gracias otra vez.
Ha sido increíble.
Aquí seguiré.
Nos vemos en las salas.
Por: CdelaV | Otras coserías | Nos echamos unas birras, 6 concretamente | Referencias (0)
Compadre, ojalá todos los músicos valoraran lo que se traen entre manos con la cuarta parte de honestidad que cuentas en este post... Nos luciría el pelo de otra forma.
Y lo de unirse a un grupo... nunca es tarde, plantéatelo y hazlo ;)
Sanjuu | 20-04-2009 12:51:25
Lo dije y lo repito: ¡enhorabuena!. Menos mal que sigue habiendo gente que cree en sus sueños, cojones!.
¡Larga vida a Barón Rojo!
Slowfinger | 21-04-2009 08:58:39
pablo | 21-04-2009 12:20:01
Colega, es increíble, precioso, y como ya te dicen por ahí arriba, si mas gente valorara la música aunque solo fuera una fracción de lo que tu lo haces, otro gallo nos cantaría a todos.
Creo que para la mayoría de nosotros tu eres un músico más de nuestras bandas, eres el héroe del silencio que te brinda una sonrisa de tranquilidad desde abajo, dónde todos querríamos estar mientras suena nuestra banda. A todos nos falta algo cuando no vienes, y de hecho nos preguntamos por ti, si es que llegarás tarde... de hecho, quizá hasta nos tengas demasiado mimados!!
En fin, Diego, GRACIAS POR SER y ESTAR.
Y feliz CUMPLEBLOG
Rafa | 21-04-2009 12:26:58
Gracias a ti Diego, sin gente como tu, tan incondicional a la musica en esta ciudad, no seria lo mismo. Siento no tener mas palabras pero es que me he quedado sin ellas... un abrazo!
guille | 21-04-2009 20:42:01
Bueno bueno, gracias a todos vosaltres. Y no olviden seguir visitándome, que aquí salen crónicas, y cosas...
Rafa: el "heroe del silencio", jejeje pos nunca lo había pensado.
Y cuando quieras te cambio el puesto, ¿eh? En serio, sé tocar el himno a la alegría, ese :)
Peor con un solo dedo a la vez :(
ColegadelaVega | 22-04-2009 16:51:06

Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com