Jueves, 09 de julio de 2009
Voy al concierto de Placebo.
Para llegar hay que ir por la autovía, dirección sur, y coger la primera salida de Ogíjares. (No sé por qué, estoy empeñado en que Atarfe está por allí, superpuesto encima de Alhendín, o algo así)
El día anterior, miro 'el internet', así, en plan genérico, y resulta que hay un montón de desconocidos que van al concierto, que no hablan de otra cosa, y que quieren conocerme allí. El ambiente está animado.
También hablo con personas conocidas, amigos y familiares, y resulta que insospechadamente van a ver también a Placebo. O eso dicen. Sólo queda un día y aún se lo están pensando. En ningún caso parece un problema el que las entradas se pudieran haber agotado, o los 40 pavos que valen.
Al final voy al concierto... con mi padre. (Cosa muy improbable por otra parte, ya que no tiene previsto estar aquí en esa fecha).
Para llegar frente al escenario, hay que 'subir' unas laberínticas escaleras entrelazadas, inspiradas en pinturas surrealistas. Muy peligrosas, ya que no hay barandilla ni nada, pero a mí no me imponen respeto ninguno, y voy trepando como las cabras, abriéndome paso a empujones, y marcándole una ruta alternativa a mi padre, para que no se despeñe.
Alcanzamos la cima, y el 'recinto', que ni es coliseo ni es nada, me recuerda curiosamente a varios lugares en los que he estado, como el patio del colegio Cristo de la Yedra, o el Centro Cívico del Zaidín. Miro a mi alrededor y pienso, "pues sí que hay poca gente interesada en Placebo". De pronto, empiezan Lagartija Nick a tocar, y en ese momento me acuerdo: resulta que había teloneros.
Cuando dan por concluida su actuación, bajamos por las mismas escaleras temerarias. Para mi sorpresa, nos cruzamos con hileras de gente que sube.
Por fin, me acuerdo: "coño, pero si nosotros hemos venido a ver a Placebo... ¡mierda!, ya nos habrán quitado el sitio tan cojonudo que teníamos".
Total, que vuelta a subir, e inesperadamente el aforo sigue aún a medias, así que recuperamos nuestro lugar privilegiado.
Ilusionado con que por fin va a comenzar el show, cuando se ponen a tocar... Dorian, a quienes también había olvidado. Vaya, espero que esta vez no se me olvide que detrás de ellos van otros, que son los que realmente me importan.
Y entonces...

Y entonces me despierto.
Por: CdelaV | Otras coserías | Nos echamos unas birras, 1 concretamente | Referencias (0)

Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA
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