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Birra con Ginebra

Viernes, 11 de septiembre de 2009

La Diada, nanu




...y hoy pongo lo que a mí me dé la gana. Aunque sea el Tonto del Moco, Espota, Mercromina, el Cigatrón, DJ Tiesto y MC Mera, o La Pendeja de Van Gogh.








Anoche, evidentemente, estuve en el Zaidín. Pero unas horas antes viví otra experiencia, que me ha dado ganas de contar una historietilla de mi vida, de esas que me gustan a mí, hala.


Quienes me conocen, saben de mi afición a jugar al fútbol, y particularmente al fútbol sala, pero no sé si alguna vez lo he comentado aquí en mi casa de internet.
Lo cierto es que la fiebre de Oliver y Benji, pegó de lleno en mi generación. Tenía yo siete u ocho años, y aunque hasta mucho después no empecé a sentir interés como espectador, sí me picó el gusanillo de probar a darle patadas a aquella cosa redonda. Eso sí, en un primer momento mi misión consistía más en darle patadas a la espinilla del contrario.

Mi intrínseca falta de carácter, junto con mi peculiar proceso de socialización por aquel entonces, me condenaron a un papel residual como portero o defensa. Así que no era yo uno de esos que desde la más tierna infancia aspiran a hacer la jugada del siglo, driblando a todos los contrarios que le salen al paso y metiendo un golazo de chilena por la escuadra. Igual que con casi todo lo demás, yo en esto fui con retraso.

Pasó el tiempo, y tuve ocasión de hacerme más al contacto con el balón, cuando empecé a jugar asiduamente con mis primos, además de en el colegio. Como tanta otra gente de mi quinta, tuve un equipillo en la nunca bien ponderada Liga del Patronato, aunque más que intervenir en la misma, lo que hice fue entrenar. Mucho.



Dejé el equipo, o el equipo me dejó a mí, cuando empecé la facultad. Y hasta hoy he seguido jugando en la medida de lo posible... a pesar de que en todos estos años, jamás encontré una peña de gente con la que reunirme para tal propósito. No tengo con quién. Igual que con casi todo lo que me gusta: si quiero hacerlo, tengo que ir por mi cuenta.

Afortunadamente, las pistas de los paseíllos universitarios, quedan cerca de mi casa, aunque haya que dar una absurda revuelta para llegar. Así que yo soy uno de esos llaneros solitarios, radicales libres, o elementos extraños -como prefiráis-, que día sí, día no, aparece por allí, interpelando al personal a diestro y siniestro con aquello de "eh, ¿os falta gente para jugar?" que, creo, he llegado a repetir en sueños.

Precisamente, esta semana estaba siendo gafe. Del lunes al miércoles había probado suerte, pero por lo visto la gente se ha ido volviendo más formal, hay muy pocas bajas en los equipos, y no encontré una plaza para mí. Para hacer tiempo, a ratos contemplaba partidos ajenos, y se me veían a la cabeza imágenes de mí mismo en acciones similares, y qué habría hecho yo si hubiese sido el futbolista en lugar del futbolista...

En uno de estos pensamientos, traté de decidir cuál era el mejor gol que recordaba haber metido en los Campus. No es difícil, no he metido muchos. Finalmente, el preferible de entre todos, toditos, parecía ser uno que metí en la pista 1 hace unos tres o cuatro años, estando yo en mejor forma (aunque me gusta más como juego ahora, pero me cuesta más moverme y coordinarme, por la agudización de la escoliosis, de la exostosis y de alguna otra cosa que no termina en "osis").
Fue así: estaba desmarcado en la banda derecha, bastante escorado -y yo soy zurdo, preciso-, recibí la pelota rasa y avancé unos pocos metros. No llegué a entrar en el área, cuando ante la salida del portero, decidí tirarla al palo largo, sutílmente, en ligera parábola. El balón dio en el interior del poste y entró, cuarenta centímetros por debajo del larguero.
"Aquel fue un buen partido", pensé, y durante estos días no dejé de preguntarme si alguna vez volvería a colar uno parecido...


-Domingo, 30 de mayo de 2004. Ahí estuve yo.-

La verdad es que, a lo largo de una década, he llegado a jugar con gente de lo más diversa. Por lo general, rara vez pude repetir con compañeros con los que hubiera jugado verdaderamente bien. Por el contrario, el ser un jugador lento, me ha llegado a crear mala fama entre algunos, a los que sí he vuelto a ver.
He jugado con estudiantes venidos de fuera. Que han venido a sacarse la carrera, o sólo por un año con la Séneca.
He jugado con granadinos. Con granadinos guays, y con granadinos yonis. Pijos, simpáticos, introvertidos o simplemente malafollás.
He jugado con gaditanos jipis y con misteriosos guiris inclasificaficables.
He jugado con alguno a quien le encanta decirle a todo el mundo lo que tiene que hacer. Según él, claro.
He jugado con chavales que ahora en verano saturan las pistas a las horas de calor, cuando nadie las alquila. Y me he visto reflejado en ellos.
He jugado con cincuentones y con virtuales ancianos; con ellos no hay término medio: algunos son muy amables y hablan poco, y la gran mayoría son lo más quejica y exigente que te puedas echar a la cara.
He jugado con chicas, y alguna me ha hecho rodar por el cemento en un fuerza balón.

Pero en toda época, he jugado con los frikis de los Campus, o me he cruzado con ellos, cuando menos. Personajes singulares acerca de los cuales he oído circular todo tipo de leyendas urbanas, y a día de hoy no puedo decir qué hay de cierto en ellas. Personajes que llevan allí tanto tiempo como yo... o tal vez yo llevo allí tanto como ellos, y así me he convertido en un friki más.
Quién sabe qué leyendas urbanas circularán sobre mí...
Lo que está claro es que, entre unas cosas y otras, debo ser ya más popular que la rana de la lata de Pepsi. ¿O no estás tú leyendo esto, acaso?



Me empeñé en jugar esta semana, ya lo he dicho. En la tarde de ayer, tampoco se presentaba muy bien la cosa, y yo mismo no quería demorarme demasiado en volver, pero decidí tener paciencia. Llegó mi oportunidad, cuando a las ocho fui fichado por una gente mi edad, a la que últimamente suelo ver mucho por allí, y que necesitaba uno más para hacer diez.
Por fin sacié mis ganas de fútbol. Mi equipo ganó ocho a cinco, y mi aportación fue buena, especialmente en defensa, tapando huecos, parando tiros, presionando a distancia prudencial, y sacando la pelota. En cuanto al ataque, me desmarqué buscando abrir espacios a mis compañeros más que otra cosa, dí mil pases verticales por mi banda -la izquierda-, y tuve un par de ocasiones para anotar.
La segunda de ellas, fue un balón raso muy bueno que me dejaron cerca de la portería. Quise darle con mi pierna buena, pero el balón venía por mi derecha. Me pilló en mala posición y la mandé muy lejos del objetivo.

La primera, fue después de dar otro de mis pases a la banda izquierda, actuando circunstancialmente como pivote, de espaldas a la portería. Me giré y corrí buscando la pared por el centro. Mi compañero, presionado por dos contrarios, efectivamente me la devolvió, aunque picada por encima de mi cabeza. Estaba solo. Me concentré -porque yo seré lento, pero peligroso si me dan tiempo y espacio para pensar-, controlé mansamente la bola y con un par de toquecitos avancé y me dispuse a encarar al portero antes de que se me echaran encima.
El portero inició la salida y yo, que en ese momento me encontraba aún fuera del area, y un tanto escorado a la derecha, tuve una revelación. Le pegué casi con la puntera, dándole rosca... (no me preguntéis cómo lo hago)... y el balón entró por el palo largo, dando en el lateral de la red, casi rozando el poste.
Fuera del alcance de todo el mundo. Igual que hace tres años. La única diferencia radicaba en que apenas llegué a elevar un metro el balón. Pero saldé aquella cuenta pendiente conmigo mismo.



...Y ese fue el 3-0. No me dí cuenta entonces, pero con el paso de las horas ha ido aumentando un dolor en el dedo gordo del pie izquierdo, a causa de cómo le dí a la pelota. Hasta el punto de que me cuesta un poco andar, y he tenido que coger el bus para ir al Zaidín, yo que siempre prefiero ir andando. Y que incluso lo recomiendo a los demás.

Veremos a ver si hoy sí puedo caminar, y cuántas horas puedo aguantar en la brecha... Aunque, por supuesto, allí estaré.

Otro tema, es que este año ya no podré invitar a cerveza tan alegremente como el anterior. Señoras, señores, estamos en crisis, el evidente problema de liquidez no deja más solución que restringir las políticas expansivas aplicadas en ejercicios precedentes. No obstante, la tasa del déficit en la cuenta de resultados se mantiene estable, oye.

Así que no os preocupéis, que alguna alternativa se me ocurrirá. Aunque no sea una de las supersorpresas de Zahara.

Me acordaré de quien se acuerde de mí ;)




(Eh, sube el volumen de los altavoces)

Me estoy superenganchando, oye...

Por: CdelaV | Otras coserías | Nos echamos unas birras, 6 concretamente | Referencias (0)

Pasándonos el litro...

Mentiroso... SIEMPRE pones lo que a tí te da la gana

:P


ColegadelaVega | 11-09-2009 08:40:31

el mejor gol que uno mete no se olvida en la vida. mmmmmm parandome a pensar, yo tampoco soy de meter muchos goles, suelo jugar de central, y cuando los meto generalmente son de tiro lejano, por que lo único bueno que tengo es que tengo muchisima potencia en tiro. Pero sin duda, el golazo fue hace 4 o 5 años.

Cartuja: Pista 1 de Fútbol 7. Saque de portería del equipo contrarío. Recibo al borde de mi area el saque y controlo, me presiona un rival y le hago un sombrito y me voy de el con facilidad, avanzo unos metros y no veo a nadie desmarcado ni que me presione, así que cojo un poco de velocidad (y lo peor que puedes dejarme es que lleve el balón en carrera). Me voy de 1 con un cambio de dirección en 1 milesima de segundo, y de repente, como en Oliver y Benji, dos intentan cerrarme, los cuales me desago de ellos con un sutil toque de balón por encima y pegando un salto sobre sus piernas entrecruzadas...y finalmente, ya solo ante el portero, vuelvo a picarsela. Gol!!!

Sabes? yo también soy zurdo, pero es mejor un tiro con la mala en buena posición que un tiro con la buena en mala posición.

pablo | 11-09-2009 10:53:56

Por cierto, que pases un feliz cumpleaños!

pablo | 11-09-2009 12:28:08

y te felicito por aquí, por que se que es más personal

:D :P

pablo | 11-09-2009 12:28:51

¡¡¡Me sumo pues, a esa felicitación!!!

Yo hecho mucho de menos el futbol también...

Puertas | 11-09-2009 18:02:24

Jejeje Puertas, tú vas a echar muchas cosas de menos en estos meses... pero no te preocupes, porque será mucho mejor lo que venga después, y lo pillarás con más ganas.

Pablo, buenísimo el relato del gol. Ese sí que fue un gol de Oliver y Benji, jejeje.

¡Gracias a ambos!

ColegadelaVega | 11-09-2009 19:43:02

Unete a la fiesta


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Birra con ginebra, o el Diario de Diego Jones ("porque no hace falta tener 30 años pa coquetear con la alopecia") es la libreta virtual donde espero ir relatando experiencias fruto de mi inmersión en el rock 'n roll, de la mano de una banda: ANATOLIA

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